la palma >

La primera feria del año saca a la luz las dificultades de la ganadería

El ganadero mima a un bello ejemplar de vaca palmera durante la celebración de la Feria de San Isidro. / CÉSAR BROJA (ACFI PRESS)

DAVID SANZ | Breña Alta

San Isidro, la primera de las cuatro grandes ferias de ganado que se celebran en la isla de La Palma a lo largo del año, ha sido un buen termómetro para medir la salud del sector. Porque pese al buen estado del ganado que se exhibió durante la jornada de ayer en el recinto ferial de Breña Alta, el número fue considerablemente inferior al del año pasado, en concreto, el 40% menos.

Además de la crisis económica, que se refleja en la práctica totalidad de los ámbitos de la vida, y los problemas estructurales que sufre el sector, que esta semana se ha sentado para abordarlos con el Cabildo y las organizaciones agrarias en la Mesa de la Ganadería, los productores se quejaban principalmente del encarecimiento del precio de la alimentación para los animales.

Y es que la ganadería también está sufriendo con virulencia la sequía de este año. La falta de lluvia ha convertido en casi nulo el forraje, pieza básica en la alimentación del ganado, lo que ha obligado a los ganaderos a comprarlo en el mercado. Es decir, el pasto, un producto que les daba gratuitamente la naturaleza otros años, en esta anualidad han tenido que comprarlo por el estado en que se encuentran las medianías. “Y así no nos salen las cuentas”, se quejaban.

Fiesta

Pese a todas estas dificultades que padecen los ganaderos, el ambiente festivo fue el que reinó durante toda la jornada de ayer en San Isidro. El alcalde de Breña Alta, Ángel Alonso, puso el acento en “la buena calidad” del ganado que se pudo contemplar durante el día de ayer en el recinto ferial, que en total fueron unas 160 cabezas, entre vacas y cabras, predominando la raza de vacuno palmero.

Alonso explicó que este año también se limitó el número de cabezas a 12 por ganadero, de manera que “hemos bajado en número, es verdad, pero también tenemos lo mejor de La Palma”. Con lo mejor de la casa y un público curioso por acercarse a estos valiosos ejemplares, la Feria de San Isidro avivó el entusiasmo frente a las dificultades.

La fiesta prosiguió de noche y al ritmo de las orquestas se recuperó la danza de los mascarones de la fiesta de San Isidro, los llamados mojigangos, que estaban documentados por última vez en un ejemplar de DIARIO DE AVISOS de 1956.