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Las vacas y la austeridad > Wladimiro Rodríguez Brito

Estos días hemos leído con preocupación un documento del Gobierno de Canarias por el que se ponen una serie de tasas por el sacrificio de nuestra mermada cabaña ganadera y, unido a ello, también se gravan las actividades agrarias ambientales.

Nos parece un documento desafortunado, ya que en nuestra tierra el sector primario ha sido duramente maltratado en los últimos años, a lo que se añaden las injustas medidas económicas del Gobierno del señor Rajoy hacia Canarias; es decir, para un territorio que significa más del 4% de la población del país se reducen las inversiones a poco más del 2% de todo el Estado.

Las medidas, en concreto, consisten en la aplicación de una serie de tasas: cinco euros por el sacrificio de cada vaca y dos euros por el sacrificio de cerdos, y otras cantidades por cabras, conejos, aves, etc. Hay que recordar que en Canarias estamos sacrificando en la actualidad unos 8.000 vacunos y unos 40.000 cerdos por año.

Creemos que estas tasas no van a resolver ninguna situación económica; es más, la recaudación conseguida no alcanza ni tan siquiera el medio millón de euros. Esta medida no solo grava a los más débiles sino que es injusta, pues en las Islas importamos más de 45 millones de kilos de carne, sin arancel alguno, a través del denominado Régimen Específico de Abastecimiento (REA), asunto que ha contribuido a empobrecer al sector primario en nuestras Islas, ya que, mientras aquí le pedimos a nuestros ganaderos que su actividad productiva se ajuste a toda una serie de leyes protectoras del territorio y el bienestar animal, no pedimos ninguna contrapartida similar a lo que entra en Canarias en “régimen de aluvión”.

Un arancel, aunque sea de un euro por kilo, aunque grave la cesta de la compra en las Islas, pudiera ser una medida, no solo recaudatoria por parte de la Comunidad Autónoma, sino que también ayudaría al maltratado sector primario en su lucha contra las importaciones, que en muchos casos se llevan a cabo en situación dumping.

Y ello porque todos hablamos de sostenibilidad y de potenciar el sector primario, máxime cuando vemos que países como Estados Unidos y Brasil, en estos momentos, ponen gravámenes a las importaciones.

Estos países nos están hablando de aranceles, controles y filtros como mecanismos de defensa de sus producciones locales. Un ejemplo de esta situación es el caso del aceite de oliva español, al que se le limita la entrada por filtros de los laboratorios de esos países.

Es en este marco, en el que leer que en nuestros mataderos se van aplicar filtros económicos y de papeles, en el que se dice que se cobra ante mortem y post mortem, por el estampillado, inspección, control sanitario, etc.; es complicar burocrática y económicamente al maltratado sector. No olvidemos que hace poco se aplicó una serie de medidas de bienestar animal a las granjas de gallinas, que han reducido su producción en el 20% y, como consecuencia, han subido los precios de los huevos en más del 30%. Por ello, querido lector, esperamos del Gobierno de Canarias una corrección y un giro de algunos grados, que contribuya a dignificar al sector primario y que cree condiciones para que nuestros jóvenes miren para el campo con posibilidades de una vida digna y menos dependiente. En relación con esto último, es de destacar que importamos a Canarias más de 500 millones de litros de productos lácteos y es en este marco en el que debemos trabajar para reducir la dependencia a través de la potenciación de las producciones locales, que generan puestos de trabajo, mejoras ambientales, equilibrio de la población en el territorio. En una palabra, construir un territorio sostenible social y ambientalmente.

Estas líneas no pretenden solo denunciar una situación que nos parece, incluso económicamente, disparatada, sino sumarse al apoyo de nuestra ganadería, de nuestra agricultura, en una apuesta porque estas tierras sean más sostenibles en una sociedad más solidaria en el que el sector primario no puede seguir empobreciéndose incluso por el egoísmo de los que no vivimos del sector primario.

Wladimiro Rodríguez Brito es Profesor del Departamento de Geografía en la ULL