Lunes fiesta > Enrique Areilza

No es que estemos para mucha fiesta, la verdad. Llevamos tiempo escuchando distintas opciones sobre el traslado de días festivos que caen entre semana, con el objetivo de evitar los puentes y acueductos. Ayer la Comunidad de Madrid anunciaba que en 2013 los festivos se trasladarán a los lunes con ese efecto. Excusan no haberlo puesto en marcha este ejercicio, por la antelación con la que se fijan horarios comerciales y escolares. Más vale tarde que nunca.

Sin embargo esta medida debe ser de carácter general, todos a una. Existe una evidente pérdida de competitividad como país como consecuencia de los distintos calendarios laborales autonómicos, provinciales y municipales. Estamos con lo de siempre, la multigobernanza o desgobernanza o desvergüenza en muchos de los casos. Cualquier cosa distinta vale, con tal de mantener cierta diferencia que justifique mi postura o reino de taifas.

Las fiestas, desde nuestro punto de vista, deben trasladarse a los viernes y no a los lunes. Los viernes son los días más improductivos de la semana, por lo que desde el punto de vista de competitividad, mejor sería hacer festivos éstos en lugar de los lunes, que son los segundos más productivos. También pensamos que debe ser norma general, incluyéndose en ella las fiestas de carácter religioso, autonómico y local.

¿No les parece que en esto nos parecemos demasiado a los griegos? Está muy bien ser del sur, con nuestro carácter alegre y amistoso y nuestra inventiva y talento, pero, hoy por hoy, nos hacen falta competencias más propias de los del norte, estructuración y tesón, principalmente.

Sin embargo, esto de los festivos será, sin lugar a dudas, un nuevo ariete para los discursos populistas que tanto se escuchan últimamente. Populismo, nazismo… ¿Cuánto peligro? Por qué no hablamos más de trabajar y ahorrar y menos de fiestas y puentes. Porque es parte de nuestro carácter.

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