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Mi padre>César Fernández-Trujillo Castro*

En cada ocasión en la que he tenido que presentarme a alguien a lo largo de mi vida y he pronunciado mi nombre (César Fdez.-Trujillo), casi siempre tuve la misma respuesta: “Tú eres el hijo de César, ¿verdad?”. Y yo siempre decía que sí con mucho orgullo, porque sabía lo que iban a decirme después. “Qué gran persona es tu padre y qué buen profesional”. A partir de ahí, todas las puertas abiertas.

Por eso, el pasado domingo, después de su fallecimiento, imaginé el impacto que iba a causar su marcha entre todos aquellos que lo apreciaban (que eran y son muchos). Pero mi imaginación se quedó corta. Nunca esperé tanta lágrima sentida y tanto reconocimiento. En lo profesional y, sobre todo, en lo personal. Nunca imaginé tampoco tantas muestras de apoyo a la familia que queda/quedamos detrás del gran padre, abuelo y bisabuelo que era.

Tanto en el velatorio, como el día del funeral, muchos jóvenes periodistas se acercaron a comentarme lo mucho que aprendieron al lado suyo, siempre con su trato amable y conciliador. Artistas a los que presentó en numerosas fiestas por todos los rincones de la isla me expresaban su dolor y su admiración por el realce que les daba cuando subían al escenario a actuar.

Representantes de comisiones de fiestas de modestos barrios y pueblos agradecían la humildad de César, al aceptar ser el presentador de sus galas y hacerlo con la misma profesionalidad y seriedad que empleaba en los grandes acontecimientos, como el Carnaval de Santa Cruz de Tenerife.

Qué decir de los compañeros y amigos de la misma quinta. Personas entrañables que vertían sus lágrimas mientras recordaban aquellas etapas compartidas con César, y la generosidad que siempre mostró en el trabajo y en la vida. No me olvido de los políticos, dirigentes con cargo o sin él; de ahora o de antes; de izquierda a derecha. Todos, de forma unánime: “no ha habido otro como César”. Preguntaba todo, pero sabía escuchar. Sin acritud, con datos en la mano, y con el único propósito de que los oyentes sacaran conclusiones.

No quiero nombrar a nadie, puesto que son tantos que me olvidaría de alguno y sería injusto por mi parte. Pero les puedo asegurar que estoy abrumado por tanto afecto. Por eso, en mi nombre, en el de mi hermana Tere, en el de los hijos políticos de César, hermanos, nietos, bisnieto, sobrinos… En nombre de todos, gracias. Muchísimas gracias. Estoy seguro de que César Fdez.-Trujillo de Armas también estará infinitamente agradecido, aunque su humildad y su timidez le harían decir que “no es para tanto”, que él lo único que quiso hacer fue trabajar con honradez y decencia, hasta el último momento. Sin pleitear (ahora que está tan de moda); sin aprovecharse de su posición (hacía todo lo contrario); sin medrar, sin insultar… Sólo trabajar, comunicar, entretener, informar….Y siempre con la sonrisa amable. Esa sonrisa, que le impedía hablar mal de nadie, aunque le hubieran hecho daño.

Y con su familia…todo generosidad, todo corazón…ese que le falló el domingo y que le privó de vivir un mayo “floreado”, como decía él cuando hablaba del libro/biografía que íbamos a presentar este miércoles 9 de mayo y de la entrega del título Hijo Ilustre de Tenerife. Aprovecho la ocasión para anunciar que, aunque el libro ya está a la venta, la presentación sigue adelante y ya tiene nueva fecha: el lunes 21 de mayo a las 20.00 horas, en el Ambito Cultural de El Corte Inglés. Allí los espero.
Un abrazo muy fuerte para todos y reitero mi eterno agradecimiento.

*periodista de RNE en Canarias