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Miserias e injusticias, por Álvaro Díaz

Niñas y niños que se quedan, tras meses de duro esfuerzo, sin obtener su merecido premio de ir a Campeonatos de España porque algunos políticos dicen que no hay dinero. Paradójicamente, esas niñas y niños forman parte de familias que pagan el agua del chorro a precio de oro pero que tienen que gastarse un montón de euros en la compra de botellas de agua embotelladas, muchas de las mismas para que sus hijos las lleven a los entrenamientos, porque la del grifo sabe a rayos o no es recomendable. También esos mismos pibitos se trasladan diariamente para, entre otras cosas, acudir a sus competiciones por carreteras tercermundistas, mientras los mismos que les niegan la recompensan obvian este apartado cuando hablan de accidentes y seguridad vial. De los reconocimientos médicos a los deportistas, mejor no hablar. Aquí ya vale todo. Da rabia y coraje que las injusticias del deporte las paguen siempre los mismos, los deportistas que, como Néstor, gran piloto y mejor persona, lo dio todo por su tierra y al que el otro día en el Cabildo, cuando presentaron lo del circuito, ni siquiera lo nombraron. ¡Dios!