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Móviles para negritos > Rafael Muñoz Abad

¿A ti no te da vergüenza andar todavía con ese móvil? Ve a que te lo cambien y de paso entregas el viejo que ya tiene un año y lo reciclan para ayudar a conservar el medio ambiente. Qué bien, y qué considerados que somos. Cagaditas verdes de ecologistas de Apple. La gran falacia que las telefónicas y sus compinches nos ocultan, los que fabrican los móviles o smartphones, que dicen los cultivados en el tema, es que el reciclado no es tan cierto como nos quieren hacer ver para que nuestra voracidad consumista no se pinche con el remordimiento de que no hacemos más que comprar. Uno, al ver cómo nuestros viejos terminales acaban revendidos en los mercados de Dakar, Nouakchott o Lagos, ha tenido la desgracia de comprobar el verdadero significado del término reciclado. Un trabajo con futuro es el de meterse a mercader de lo que la sociedad del bien estar ya no considera digno y vendérselo a los pobres bajo el eslogan del reciclado. Las operadoras de telefonía naranja son francesas y envían su desgastada mercancía al África francófona. A la par, la compañía roja redistribuye los suyos al gran mercado de la electrónica de ocasión de Lagos. Por supuesto que me parece bien que se dé una segunda oportunidad a lo que aún funciona, pero considero que hay que hacerlo bajo el eslogan de la verdad y no para que se lucren doblemente las multinacionales. El mercado del falso reciclado esconde una segunda derivada que permite que a usted le retiren sus electrodomésticos de manera gratuita. Y es que yo no soy tonto. Me congratulo de que mi vieja nevera guarde ahora leche en Conakry. Lo que ya no me hace tanta gracia es lo que se cuece en torno a la extracción del coltán para la incesante fabricación de móviles. El coltán es una mezcla de columbita y tantalita de gran utilidad para la fabricación de componentes electrónicos, cuyas mayores reservas las esconde el subsuelo del Congo. La continua inestabilidad que vive el país es una bendición para los filibusteros de la minería, que, ocultos detrás de muchas siglas respetables y operando desde los santuarios de Ruanda o Uganda bajo las directrices de las grandes corporaciones, pagan los capataces y las facciones que se encargan de controlar la extracción del móvil en bruto. Las grandes marcas se cuidan mucho de no verse salpicadas por la explotación de niños para la fabricación ecológica de sus teléfonos. Australia es otro gran exportador, pero desgraciadamente allí no se puede abusar de los trabajadores y su extracción es más legal, lo cual nos encarecería el móvil. Vaya faena. El coltán se exporta a China a través de intermediarios ajenos a los fabricantes, que sólo quieren figurar detrás del diseño de un elegante producto final ya ensamblado. El mineral pasa por un entramado de filtros en forma de terceros que hace imposible saber si viene del Congo o no. La fiebre del coltán, cuya tonelada ha cotizado a casi medio millón de dólares, ha generado un desplazamiento de población para trabajar en un recurso perecedero y no renovable. Los mineros, a menudo son niños en régimen de semiesclavitud y sometidos a jornadas de sol a sol, que escarbando la tierra con herramientas precarias quedan expuestos a segundos materiales altamente radiactivos. ¿Móvil nuevo por año?

*Centro de Estudios Africanos de la ULL | cuadernosdeafrica@gmail.com