sanidad >

Músculos de barro

INMA MARTOS | Santa Cruz de Tenerife

La recomendación de los expertos es clara: “Si no has tomado esteroides anabolizantes nunca, no lo hagas; y si los estás tomando, déjalos cuanto antes”. Inyectadas u orales, estas hormonas que aumentan la secreción de testosterona en el organismo son, a medio y a largo plazo, un atajo hacia patologías fisiológicas y mentales.

Los anabolizantes crean adicción y el beneficio no compensa en ningún aspecto el daño. Bajo nombres comerciales como Anadrol, Cipionato, Deca, GH, Sustanon o Winstrol, el mercado negro pone estas drogas a precio de oro y a un click de ratón. Llevado al límite, el culto al cuerpo -al igual que la anorexia- es sinónimo de enfermedad y, algunas veces, de muerte. Entre las complicaciones psiquiátricas más frecuentes se encuentran la depresión, manía, psicosis, irritabilidad, agresividad, intentos suicidas y adicción a estos productos. También las físicas ocupan una larga lista.

Antonio S. Ramos Gordillo,  profesor titular de Actividad Física y Salud de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (Ulpgc) y médico especialista en Medicina de la Educación Física y el Deporte, explica que “obtener más y mejores resultados en el aumento de la fuerza, la resistencia y el aspecto físico en menos tiempo es lo que atrae a quienes consumen anabolizantes”. A través del consejo de un preparador físico, o de un compañero de pesas, basta para que muchos jóvenes se lancen a utilizarlos. Pero son solo los personajes de fantasía como Óbelix quienes pueden escapar a los efectos secundarios de la ingesta de ciertas pócimas mágicas. “En la vida real”, subraya Gordillo, “cualquier droga tiene efectos negativos para la salud de quien las toma”. “En uno de los estudios realizados con 32 fisioculturistas canarios, 16 tomaban esteroides anabólicos y otros 16, no. De los que tomaban, cuatro no pudieron concluir el estudio, dos por patología psiquiátrica, otro por un tumor linfático y el último, por patología muscular”, destaca el profesor Ramos Gordillo.

Los esteroides, por otra parte, solo pueden ser prescritos por médicos y hay pocos que lo hacen en la actualidad.

ESTEROIDES-ILUSTRACIÓN: SUJA (DA)
Ilustración: SUJA (DA)

Incremento

El consumo de sustancias anabolizantes se ha incrementando en los últimos años. Entre un dos y un 4 por ciento de la población menor de 18 años que acude a los gimnasios los emplea. Desde el punto de vista de la Farmacología, “el consumo de anabolizantes y otras sustancias dopantes no puede considerarse un fenómeno estricto de drogodependencia”, asegura, sin embargo, Francisco Rodríguez Pulido, profesor titular de Psiquiatría de la Universidad de La Laguna (ULL). No obstante, ambas situaciones comparten rasgos comunes, sobre todo su uso al margen de la legalidad y los problemas de salud que pueden acarrear. Diferentes estudios han revelado que el 25% de las personas que consumen anabolizantes cumplen fielmente los criterios diagnósticos de dependencia, y que tres de cada diez toman, además, otros tipos de droga.

Un estudio realizado en 2007 por la Universidad Jaime I de Castellón entre 200 individuos de cinco gimnasios de la ciudad de Valencia reveló que el 22% de los jóvenes de 16 a 25 años había consumido este tipo de sustancias y otro 20% se planteaba hacerlo.

Rodríguez Pulido señala que los esteroides anabólicos se consumen en Estados Unidos (EE.UU.) desde la década de 1980, y su consumo es más reciente en Europa. El uso se ha convertido en frecuente entre los adultos y adolescentes que se preocupan por el tamaño del músculo y la fuerza. Las investigaciones actuales han constatado que el uso ilícito de altas dosis de anabolizantes esteroides puede producir no solo efectos somáticos adversos, sino además cambios de comportamiento. En los estudios se ha utilizado la psicometría y éstos sugieren que los fenómenos psicológicos, tales como el aumento de la agresividad y la irritabilidad pueden ser observados en personas que abusan de esas hormonas. Si bien, Rodríguez Pulido advierte de que a pesar de la evidencia, el potencial adictivo de los anabolizantes es limitado, aunque aclara que algunos autores presentan pruebas de que su uso a largo plazo puede conducir a un trastorno mental.

Los informes detallados de casos de trastornos mentales son escasos, afirma el doctor Pulido, “pero los síntomas característicos sí son reconocidos, como los trastornos del estado de ánimo o incluso crímenes violentos”. En estos casos, el comportamiento peligroso parece haber sido inducido por trastornos de agresividad, grandiosidad y de rabia.

Los esteroides anabólicos son derivados sintéticos de la testosterona y su aplicación médica está justificada cuando existe deficiencia hormonal. A pesar de los esfuerzos que se realizan, en los diferentes preparados no ha sido factible separar la acción androgénica de la anabólica, lo cual incrementa los riesgos de efectos adversos, principalmente los hepáticos, cardiovasculares y del sistema neuronal.
Otros fenómenos

Algunos adictos mezclan, además, varios tipos de esteroides. A este fenómeno se le llama amontonamiento o stacking y tiene como objetivo contrarrestarlos y mejorar su rendimiento, lo que significa mayor perjuicio a medio y largo plazo para la salud. Otros daños no inmediatos son causados en el hígado, lesiones y dolencias en músculos y tendones.

Los problemas cerebrales que depararán en reducción de testosterona pueden acarrear la aparición de mamas en los hombres y reducción de su masculinidad. Aquellos jóvenes que consuman esteroides pueden sufrir problemas de crecimiento y en los huesos. Los usuarios de esteroides son vulnerables a más de 70 efectos secundarios físicos y psicológicos, la mayoría irreversibles. En mujeres, el uso de esteroides puede acarrear rasgos masculinos irreversibles como reducción de los senos.

[apunte]

Consecuencias

Mujeres: los efectos secundarios físicos de los anabolizantes pueden presentarse de la siguiente forma: cambios de voz hacia un tono masculinizado, crecimiento del vello corporal, disminución en el tamaño de las mamas, adelgazamiento de la vagina e interrupción o desaparición de la menstruación, lo que conlleva a la infertilidad y, en ocasiones, también al crecimiento del clítoris de forma irreversible. Los efectos estéticos de estas hormonas en las mujeres también han sido ampliamente discutidos.

Hombres: el consumo de hormonas derivadas de la testosterona puede producir en los hombres reducción del tamaño de los testículos, menor recuento de espermatozoides, infertilidad y desarrollo de los senos.

Generales: aumento del tipo de colesterol malo para el organismo, depresión, trastornos mentales, psicosis, manías, agresividad.

Dismorfia muscular: en los últimos años es motivo de estudio un síndrome denominado dismorfia muscular, como una forma de trastorno dismórfico corporal, sobre todo en las mujeres consumidoras de anabólicos, en quienes prevalecen manifestaciones psiquiátricas y psicológicas.

[/apunte]

Depresión por hormonas sintéticas

Algunos estudios han estimado que la prevalencia de trastornos depresivos entre los gimnastas o deportistas consumidores de esteroides anabólicos alcanza el 22% y los psicóticos, el 12%. “Estos productos tienen efectos a largo plazo y, dependiendo de la duración del consumo, su reversibilidad puede ser mayor o menor, o directamente irreversible”, indica el psiquiatra Francisco Rodríguez Pulido. El doctor se pregunta, por otra parte, “hasta qué punto estos consumos abusivos están relacionados con la cultura del cuerpo como valor imperante en esta sociedad de consumidores infelices y, por lo tanto, si estamos ante otro problema de salud no generado por dificultades biológicas, sino por una exigencia social de éxito vinculado a la imagen corporal”.

En un análisis más profundo, Rodríguez Pulido precisa que “hoy en día, en el sistema global de la sociedad, las escalas de valores son confusas o erróneas o, incluso, existe ausencia de éstas”. “Las relaciones sociales, las relaciones laborales, las relaciones emocionales, las afectivas y los intereses existentes generan un entorno con muchas variables, excesivamente complejo a nivel mental. La adaptación del individuo a este entorno o sistema artificial que él mismo ha creado, en teoría desarrollado, genera un estrés psíquico y orgánico cada día más difícil de lidiar y hace cada vez más complicada la integridad metal del individuo”, apunta. Asimismo, apostilla: “La mente humana no ha tenido tiempo aún de adaptarse a los rápidos cambios sociales desde el punto de vista evolutivo, a ese bombardeo de información ya  ese entorno complejo y voluble, con cambios repentinos al azar. Consecuencia de todo esto es un gran estrés mental y dificultades de adaptación”.

· 25% de personas consumidoras de esteroides son adictas.
· Ben Johnson. En los Juegos Olímpicos de Seúl, en el año 1988, el famoso atleta Ben Johnson obtuvo su récord de velocidad sobre los 100 metros, pero fue invalidado porque los análisis detectaron que había tomado esteroides.
· Objetivos de consumo: estimular el desarrollo de la masa muscular, el crecimiento de los huesos,el aumento de la resistencia física y la potencia muscular, el poder entrenar con mayor fuerza y el disminuir el tiempo de recuperación.
· 1980. El consumo de esteroides anabolizantes se originó en la década de los 80 en EE.UU, más tarde llegó a Europa.
· Internet. La red está repleta de páginas que recomiendan e incluso en las que se venden esteroides anabólicos para deportistas. Su venta es ilegal y los productos suelen proceder de Latinoamérica y del norte de Europa.
· Orales. Los anabolizantes pueden consumirse de forma oral o inyectada, presentaciones igual de perjudiciales.
· Adolescencia. El consumo de hormonas derivadas de la testosterona es especialmente peligroso en menores y adolescentes: produce un cese precoz del crecimiento por madurez esquelética prematura y cambios acelerados en la pubertad.