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‘Perroflautas’ > María Fresno

No quiero pensar qué va a ser de mi cuando me jubile. Si mi pensión depende de toda una generación de jóvenes llamados perroflautas, puedo empezar a ahorrar desde ya, porque no solo voy a tener que trabajar más gracias a los recortes del Gobierno, sino que también voy a tener que guardar dinero para poder tener una vejez medianamente digna. Y conste que aún soy joven.

El término perroflauta comenzó a propagarse como la pólvora, a raíz del 15-M y las múltiples acampadas en plazas españolas. Se utiliza este vocablo para referirse a un tipo de persona, habitualmente joven y con aspecto descuidado, que puede verse como un hippy en su acepción más moderna. Su objetivo es la reivindicación y la lucha por unos ideales que, casi siempre, van en línea con la ideología de izquierdas. A mí eso me parece perfecto. Los jóvenes tienen el derecho, es más, yo diría que la obligación moral de ser reivindicativos, pero nunca usando las mismas armas de las que se quejan porque, al final, la razón se pierde.

La pasada semana contemplé, con estupor, como un grupo de estos jóvenes se adentraron en el edificio del rectorado de la Universidad de la Laguna en protesta por los recortes en Educación y decidieron pintar y destrozar un edificio público. Estos mismos jóvenes, que reclaman una democracia más participativa, fueron los que acamparon durante meses en plazas públicas, como si nada, exigiendo sus derechos, al mismo tiempo que cercenan los de los demás.

El periódico La Razón calentaba esta semana el ambiente del aniversario del 15-M publicando el currículo de los líderes sindicales de estos mal llamados movimientos juveniles. Un currículo que, por desgracia, plasma la educación y la preparación de los que mañana nos van a suceder. Por eso, los que estamos empezando a tener igual cantidad de pasado que esperanza de futuro, nos preocupamos por nuestra pensión. Afortunadamente, no todos los jóvenes son perroflautas. Hay algunos que, a pesar de los recortes y de que el Gobierno no los apoye, siguen estudiando, trabajando y preparándose para el futuro.

Es cierto que las medidas del Gobierno están a punto de paralizar la economía, porque intentar sostener el estado del bienestar sin los ingresos adecuados, es mandar la economía canaria a la más absoluta mediocridad. Todos, incluidos los jóvenes, queremos salir de esta maldita crisis para progresar y, si es posible, ser ricos y vivir bien. Churchill decía que el político se convierte en estadista cuando comienza a pensar en las próximas generaciones y no en las próximas elecciones. Vamos por buen camino entonces.