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Piden cuentas al Gobierno por la agresión del Cristo

TINERFE FUMERO | Santa Cruz de Tenerife

Tanto la Fiscalía como la acusación particular personada en el sumario abierto por una sangrienta agresión acaecida en las laguneras Fiestas del Cristo de hace dos años consideran que la Dirección General del Menor y la Familia debe indemnizar a las tres víctimas de aquellos hechos, puesto que el considerado como agresor se encontraba bajo la guarda de dicho organismo del Gobierno de Canarias en el momento de los hechos, que tuvieron lugar en la madrugada del sábado 18 al domingo 19 de septiembre de 2010.

Así lo confirmó a DIARIO DE AVISOS Ruth Hernández, la abogada que defiende los intereses de la víctima, un chico al que le rajaron la yugular con un casco de botella roto durante una sangrienta agresión acaecida tras la finalización del DJ Aguere. Como recordarán los lectores, este caso se encuentra pendiente de fijar la fecha para celebrar la vista oral, trámite que no ha sido posible de cumplimentar, ya que el acusado se encuentra en paradero desconocido. Hernández ya ha mostrado su confianza en que, dada la gravedad de los hechos, las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado logren localizarlo en un periodo de tiempo razonable.

Internado

En cuanto a la responsabilidad de la Dirección General del Menor y la Familia, tanto la Fiscalía como la acusación particular consideran que el acusado y el referido organismo deben responder conjunta y solidariamente de las indemnizaciones solicitadas, al encontrarse entonces el imputado internado en el centro para menores ubicado en la localidad de La Esperanza, dentro del municipio de El Rosario. Así, por el chico al que cortaron el cuello -que salvó la vida gracias a la pericia de los doctores del Hospital Universitario de Canarias (HUC) que lo operaron con éxito a vida o muerte- se solicitan unos 16.000 euros por las lesiones sufridas, tiempo de hospitalización, etcétera, más aproximadamente otros 15.000 por gastos médicos y farmacéuticos derivados.

Cantidades similares se reclaman para el joven que entonces contaba con 20 años de edad y que recibió cuatro heridas incisas tras ser derribado a patadas, y cerca de 20.000 para el también menor de edad cuando tuvo lugar la agresión -16 años-, al que cortaron igualmente en el cuello y provocaron daños en un ojo, entre otros.

Las acusaciones entienden que la agresión se produjo en venganza por un incidente anterior del que nadie salió dañado, tal y como consta en sus escritos.