Psicología para entendernos>

¿Qué le ocurre?>Leocadio Martín Borges

“La vida no debiera echarlo a uno de la niñez, sin antes conseguirle un buen puesto en la juventud”. (Miguelito)

La adolescencia es un periodo de transformación en la cual se establecen y se definen las relaciones sociales, se consolidan los valores y límites morales, En esta etapa de nuestra vida se adquieren destrezas físicas e intelectuales que nos definirán y se conforma nuestro mundo interno al mismo tiempo que nuestro sistema hormonal se ajusta.

Si leemos lo anterior con calma veremos que esta etapa de nuestra vida en la cual pueden estar nuestros hijos o nietos es un autentico puzzle que solo cuando hace un tiempo que lo pasamos podemos recordarlo con agrado o incluso con humor.

Desde un punto de vista evolutivo, la adolescencia es la etapa de construcción de la autonomía que se expresa en la elaboración de un guión personal y consolidación de nuestra identidad.

El comportamiento contradictorio e impredecible del que se acusa a los adolescentes se explica por las demandas emocionales que alternan en su interior. Durante la adolescencia, tratamos de adaptarnos a las exigencias sociales (responsabilidad, ahorro, estudio y horarios), mientras que tratamos de satisfacer nuestros gustos, como se pueda y pese a quien pese.

Esta tensión emocional y el abandono inequívoco de los privilegios de la infancia se viven más como una imposición y una falta de afecto que como un proceso natural y deseable. La conducta del adolescente oscila entre la resistencia a abandonar estos privilegios y el deseo de incorporarse al mundo adulto.

Muchos padres perciben estos comportamientos como amenazantes para la integridad familiar, dado que los cambios en la adolescencia son, en muchos casos, explosivos o introspectivos y así nos encontramos que los padres decimos con frecuencia ¿Que le pasa a mi hijo? El o ella no era así. ¿Por qué me grita? o ¿por qué no me habla? son algunas de las quejas que mantenemos hacia ellos y que a veces nos hacen perder la perspectiva de en que momento de su vida se encuentran.

Esta etapa de transición se desarrolla mediante cambios progresivos. Conocerlos puede ayudarnos a comprender y poder acompañar a nuestros hijos e hijas en este viaje abrupto e ilusionante. A continuación les presento algunos de ellos.

1.Autoafirmación: Se produce la afirmación del yo y el adolescente desarrolla una confianza excesiva en sus ideas con brotes de egocentrismo en sus conductas.

El conocimiento de sus ideas previas, actitudes, sentimientos personales puede ayudarnos a que desarrolle las habilidades sociales para la formación de su carácter.

2.Inestabilidad emocional: Nuestro hijo o hija experimenta cambios inesperados de humor y reacciones imprevistas y descontroladas. En algunos casos se pueden producir brotes de agresividad y abandono escolar o de hogar.

Este aspecto exige una actuación equilibrada y estable por parte de la familia y de los adultos en general. Es muy importante que tengamos conciencia de que los más mínimos detalles pueden herir su sensibilidad.

3.Identidad personal: Esta es una etapa de búsqueda de sí mismo, narcisismo y descubrimiento de valores en donde oscila entre sentimientos de superioridad e inferioridad. Ayudarle a organizar actividades de conocimiento personal. Aspectos como el autoconcepto y la autoestima se desarrollan en esta convulsa etapa de la vida.

4.Desarrollo del lenguaje: Es una etapa de incremento del dominio del lenguaje y de la capacidad de comunicación El adolescente desarrolla el gusto por la discusión. Es importante el fomento de la participación en debates, mesas redondas, etc. sobre temas formativos y de actualidad.

5.Independencia Se incia un progreso hacia la autonomía personal con una necesidad de emanciparse (al menos emocionalmente) de la familia. Debemos evitar tanto los procedimientos dogmáticos como la permisividad y favorecer la autocrítica de las acciones realizadas.

6.Rebeldía: La tendencia a la desobediencia a padres, profesores y adultos en general con actitudes presuntuosas y desafiantes es una de las características más chocantes para los padres en esta etapa. La utilización de estrategias de conversación en donde los límites sean diáfanos, junto con el refuerzo de las actitudes respetuosas en el seno familiar puede ser una vía de reconducir situaciones complejas.

7.Conformismo: Nuestros hijos tienden a ser conformistas con las normas del grupo para conseguir su aceptación, siendo este un aspecto que nos preocupa mucho. Es el momento de reforzar la participación en las actividades familiares que sigan poniendo un contrapunto estable a las modas y dogmas de los grupos.

8.Idealismo social: Esta etapa de preocupación por su identidad social se puede presentar con un cierto radicalismo en sus planteamientos ideológicos e intolerancia con las posiciones contrarias. Debemos esforzarnos por entender sus propuestas y contraponer (si así lo estimamos) modelos adultos positivos como referencia.

9.Preocupaciones éticas: Se produce una cierta sumisión a la mayoría y falta de criterios personales además de una preocupación por la moral. Es conveniente apoyarle para que participe en actividades que le ayuden a elaborar sus criterios propios.

Es en esta etapa, en definitiva, donde se construyen las bases de una futura personalidad. Inevitablemente es una época de profundos contrastes que, a veces, es muy difícil entender por parte de los padres e, incluso, de los educadores. El adolescente necesita afirmar su personalidad, su independencia, quiere ser él, decidir él, ser responsable de sí mismo.

Pero no debemos desesperar y entenderlo como una transición, un tiempo de ajuste que irá conformando al futuro adulto.

*Psicólogo
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