entre nosotros >

Rafael Yanes > Juan Henríquez

En lo personal debo decir que es un tipo encantador, un buenazo de solvente calidad humana y de una sobriedad ciudadana envidiable; presto a custodiar la amistad, y, sobre todo, comprometido hasta la médula contra la injusticia social. Su biografía política, y hasta lo que un servidor sabe, se inicia con su entrada en el PSOE allá por 1984 ocupando diferentes cargos orgánicos; en lo institucional se estrena cuando es elegido en el año 1987 concejal del Ayuntamiento de Güímar, de cuyo municipio es hoy alcalde.

Aunque ya lo habían adivinado, hablo de Rafael Yanes, el personaje al que por méritos propios quiero dedicar este escueto homenaje. Resulta que tomando un café mañanero en El Escobonal ojeo una revista local que estaba en el mostrador y que, con el nombre de Las Cuatro Esquinas, se ocupa de todos los acontecimientos más relevantes de la vida civil y municipal de Güímar, y miren por donde que por esta costumbre de leer todo lo que cae en mis manos, hasta los prospectos medicinales, sentí cierta curiosidad por dos titulares. El primero decía: “Parlamentarios y consejeros del PP visitan las canteras de Güímar”. Pero cuando me fijo en la foto está Rafael Yanes entre unos quince conservadores. ¡Coño!, me pregunté, ¿se cambió el Rafa de partido? Después fue el propio alcalde el que me aclaró que él sólo hacía de anfitrión. ¡Menos mal!
El segundo titular, y hete aquí la honradez y ejemplaridad del político: “Rafael Yanes renuncia a su sueldo como alcalde”. No es la primera vez que da un ejemplo de estas características; ya al principio de su mandato, en la anterior legislatura, propuso al pleno no percibir ni un euro más de sus emolumentos como profesor, es decir, se redujo en el 20% su sueldo como alcalde.

Ahora de lo que se trata es de una petición que el propio Rafael Yanes ha solicitado de la Consejería de Educación del Gobierno de Canarias, la de su pase a la condición de “servicios especiales”, una figura que contempla la legislación de la Comunidad Autónoma para los funcionarios.

De esta manera, Rafael ahorra a los ciudadanos/as güimareros/as la no despreciable cantidad de 37.000 euros/año.

Aparte de reconocerle la honestidad y ejemplaridad política a Rafael Yanes, pienso, sin malicia, que con su actitud pone a los pies de los caballos a muchos políticos que, reuniendo similares condiciones profesionales (funcionarios de la Comunidad Autónoma), pueden acogerse a esta medida que vendría muy bien a las arcas autonómicas, insulares y municipales.

Es una pregunta sencilla, a la vez que obligada: ¿estarían dispuestos muchos funcionarios de la Consejería de Educación del Gobierno canario con cargos institucionales a secundar el ejemplo del alcalde de Güímar? Tengo los nombres, más de veinte; esperaré un plazo prudencial antes de citarlos/las uno por uno.

Rafael Yanes pertenece a una casta política a punto de extinguirse, y que deberíamos proteger por el bien de la comunidad y la salud democrática. Güímar debe sentirse honrada por contar con un alcalde que se distingue por su honestidad, trabajo y austeridad política. ¡Qué cunda el ejemplo!

juanguanche@telefonica.net