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Un PP cada vez más lejos de los ciudadanos > Fernando Clavijo Batlle

Esta semana, muy dura para España, en la que la tristemente famosa prima de riesgo ha llegado a rebasar los 500 puntos, máximo histórico, se ha demostrado, de nuevo, que la política económica llevada a cabo por el Partido Popular no está dando los resultados esperados por sus votantes, ni por ellos mismos.

Muchas son las razones de este fracaso; la principal de ellas, que el PP se ha alejado por completo de la ciudadanía, aplicando recortes desconsiderados, injustos y extemporáneos, que siguen cargando el peso de la crisis sobre los hombros más débiles mientras los bancos, las grandes rentas y los poderosos no solo reciben trato de favor, sino exenciones y amnistías fiscales y, lo que es más flagrante y vergonzoso: inyecciones de dinero público para tapar los agujeros provocados por ellos mismos y su mala gestión. El reciente caso de la nacionalización de Bankia es el más bochornoso. Mientras se recortan 10.000 millones en servicios básicos como Sanidad y Educación, una cantidad similar es invertida por el Gobierno para tapar la ruinosa gestión de un equipo capitaneado por el ex ministro popular Rodrigo Rato, que no duda en abandonar el banco cuando este empieza a hundirse. Las sucesivas subidas de impuestos directos e indirectos, el IRPF, los recortes brutales en servicios básicos y en la financiación a Comunidades y Ayuntamientos, la injusta reforma laboral, las bajadas de las pensiones que encubre el copago no son sino reiterados incumplimientos a un programa electoral al que ya no le queda un solo punto que sea verdad.

La cobardía que manifiesta el hecho de no reconocer una incapacidad para llegar a los necesarios acuerdos en estos tiempos, y la recurrente actitud de echar la culpa a sus antecesores son la muestra de que este Gobierno no entiende, en absoluto, lo que está sucediendo a su alrededor.

Porque desarrollando esa política fiscal que no genera riqueza, que paraliza el consumo, que no apoya al pequeño y mediano empresario, que intenta medir por el mismo rasero realidades que son diferentes, nunca saldremos de la crisis. Un ejemplo claro es el trato despótico y desconsiderado a la Comunidad Autónoma de Canarias -una de las pocas que responsablemente ha contenido su déficit- que no hace más que poner a los ciudadanos de las Islas en una situación delicada de la que nos va a ser difícil salir. La actitud del ministro Soria, negándose a establecer cupos para las energías renovables, imponiendo las prospecciones petrolíferas con el riesgo que ello supone para nuestro turismo, suprimiendo las bonificaciones a las tasas aéreas (que nos han hecho perder solo en abril 150.000 turistas, más los 180.000 que se perderán este verano) son algunos de los muchos ejemplos del trato discriminatorio e injusto de este Gobierno, que no solo no entiende que este es un territorio singular, sino que se empeña en asfixiar, en llevar al límite a los canarios. Decisiones arbitrarias e injustificadas, como la de imponer un certificado de residencia para los viajes o aplicar un tajo sin precedentes en la parte que nos corresponde de los Presupuestos Generales del Estado nos devuelve a más de 30 años atrás, cuando el Archipiélago era considerado un territorio de tercera división.

Los ciudadanos y ciudadanas de La Laguna saben muy bien de qué hablo. Los sucesivos gobiernos del Estado han tenido que estar permanentemente seguidos de cerca por los diputados de Coalición Canaria para cumplir sus compromisos con esta tierra. Dos ejemplos claros son la Catedral o Las Chumberas. Aún así, de manera más o menos regular o tardía, los han ido asumiendo. Hasta que llegó este gobierno que piensa que los ciudadanos son súbditos. Tal vez el presidente Rajoy, que nunca ha sido alcalde, no sabe lo que es tener que ver a familias completas sin trabajo, que han agotado todas las ayudas y no ven una salida a la crisis. Tal vez nunca haya tenido que sufrir el hecho de vivir a más de 1.800 kilómetros del lugar en el que se toman las decisiones, con lo que ello supone para nuestra economía. Quizá no entienda que la decisión de su Gobierno, y por tanto la suya, de no financiar las Áreas de Rehabilitación Integral (ARI) de este municipio, va a dejar a muchas familias sin calidad de vida y a otros tantos desempleados laguneros sin la posibilidad de trabajar.

Quizá Rajoy no lo sepa, pero su política es mala para España, peor para Canarias y nefasta para La Laguna.

Y, sin embargo, en este municipio que para él no significa nada, que solo visita en elecciones, más de 150.000 personas van a seguir luchando, cada día, para seguir adelante. Y, mientras podamos, desde este Ayuntamiento, vamos a continuar trabajando para que cada uno de los laguneros y laguneras puedan afrontar los malos tiempos con la misma unidad y la misma determinación con la que, a través de los siglos, con buenos y malos gobiernos, hemos llegado hasta aquí.

*Alcalde de San Cristóbal de La Laguna