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Una industria en plena forma

DIARIO DE AVISOS | Santa Cruz de Tenerife

Las II Jornada de Turismo organizadas por el Grupo de Comunicación DIARIO DE AVISOS demostraron que la principal industria del Archipiélago está en plena forma, con energía suficiente para afrontar una importante cantidad de retos a corto, medio y largo plazo.

En el primer grupo, patronal turística y Gobierno están llamados a buscar el consenso sobre el impacto de la subida de dos puntos del IGIC en los hoteleros, cuando ya se habían pactado las condiciones económicas con los touroperadores, lo que les obliga a tirar de su tesorería, en muchos casos mermada por la propia crisis. Se habla de más de unos 120 millones de euros, según denunciaba el presidente de estos empresarios, Jorge Marichal. Con el año espléndido que tuvieron los alojamientos y todo el mundo apretándose el cinturón en hogares y empresas de todo tipo al presidente del Gobierno, Paulino Rivero, le sonó extraña esta protesta y se mostró inflexible: la industria contribuirá de forma solidaria al mantenimiento de los mínimos necesarios en sanidad, educación y prestaciones sociales. También recalcó, nada de subvenciones a equipos deportivos, “ni conciertos, ni fuegos para las fiestas, solo sanidad, educación y prestaciones sociales”, repitió hasta tres veces.

A medio plazo, el turismo deberá encontrar más formulas para generar más producción del campo, como demandaba el presidente de Agate, Pedro Molina. Pero no solo los hoteles. El veterano líder agrícola lanzaba un reto a todos lo presentes: “Cuando lleguen a sus casas, abran la nevera y comprueben cuántos productos son de las Islas y reflexionen”. El laureado chef del Bahía del Duque, Braulio Simancas, uno de los que más tira de la producción local, ofreció varias ideas para sus compañeros y para los productores y reconoció, con Molina, que los canarios somos los mayores enemigos de lo nuestro, porque no lo consumimos en las cantidades necesarias para fortalecer al sector. La bodeguera Lourdes Fernández (que comercializa la reconocida marca Cráter) opina igual.

Como destino de sol y playa, Canarias siempre aparece en los primeros puestos del mundo. Pero ya no basta. Primero hay que aumentar el buen trato a los visitantes, un trabajo aun a medio hacer que ya reporta un importante número de repeticiones. Pero, además, sacar partido a nichos que apenas se han tocado, como captar equipos deportivos en todo el continente en invierno para que entrenen en nuestras decenas y decenas de infraestructuras de fútbol, baloncesto, atletismo, tenis y otras. Hay hoteles especialmente preparados para niños o solo adultos, como expusieron con maestría Enrique Talg (del Tigaiga) o Javier Muñoz (de Iberostar) e islas que quieren vincularse al deporte de aventuras, como La Palma.

En la mesa dedicada a valorar Tenerife como base de cruceros en el Atlántico, los expertos revelaron que la Isla es un destino muy apetecido para las navieras de estos gigantescos hoteles flotantes porque le ganan hasta un 400% en las excursiones, que casi todo el pasaje compra, pero recalcaron que tanto o más importante que un buen puerto es un aeropuerto internacional cercano al embarque y recomendaron a las autoridades que trabajaran en convencer a los operadores en aterrizar en Los Rodeos antes que en el Reina Sofía, para lograr precios más competitivos y atraer a miles de turistas más.

Hubo tiempo, también, para hablar más a largo plazo. En uno de los debates de mayor calibre que se recuerdan en los últimos meses, el subsecretario de Estado de Industria, Enrique Hernández Bento, defendió la explotación del pozo petrolífero que la compañía Repsol parece haber encontrando a 60 kilómetros de las costas de Lanzarote y Fuerteventura. Y el presidente del Gobierno, Paulino Rivero, sacó de su chaqueta un mapa con las famosas nueve cuadrículas, para señalar la marca que está a una distancia a la costa majorera de apenas nueve kilómetros, lo que a su entender supone un riesgo ecológicamente inasumible e incompatible con la industria turística. Le respaldó, recién llegada de Bruselas, Sara Pizzinato, de Greenpeace, y un apasionado y contundente Miguel Ángel Guisado, de la Consejería de Medio Ambiente, pero compensó la balanza Xavier Guardiá, uno de los mayores expertos turísticos del país, actualmente al frente del centro de negocios de Tarragona, quien señaló más de una decena de industrias potencialmente peligrosas cerca de Port Aventura y Salou, adonde cada año llegan más de cinco millones de turistas. Al detectar la palpable tensión que existe en Canarias entre petróleo y turismo, Guardiá recomendó “negociación, nunca negación” y advirtió que lo realmente peligroso es el enorme tráfico marítimo, que sigue sin estar suficientemente controlado.

Dio tiempo también para las revindicaciones de fuerte calado político. El representante del Ministerio, el canario Enrique Hernández Bento, ofreció, una vez más, los brazos y puertas abiertas para defender los intereses de las Islas ante la administración central. Paulino Rivero, que se ve este martes con el presidente Mariano Rajoy, reclamó que los millonarios beneficios de AENA por explotar los rentables aeropuertos canarios, no sirvan para financiar una red ruinosa en la Península y que ese dinero se quede en las Islas. Habla de más de 30 millones de euros. En la misma línea se manifestó el presidente del Cabildo, Ricardo Melchior, en su potente intervención de clausura a favor del consumo de productos canarios. Los alcades de La Laguna y Santa Cruz reivindicaron la declaración y reconocimiento como municipios turísticos y se mostraron dispuestos a armar la guerra a la parálisis y trabas administrativas ante cualquier idea de ocio que quiera ponerse en marcha.

Y el público preguntó. Preguntó mucho y bien. La sala de Cajasiete se abarrotó con centenares de personas interesadas en nuestra principal industria. Y de esa forma, el decano de la prensa en Canarias se apunta de nuevo otro tanto, consolidando una de las citas profesionales más importantes de todo el año. El próximo 3 de junio, se publicará la memoria y conclusiones. Hasta la próxima edición.