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Una mujer, a cargo de la patronal marroquí por primera vez en su historia

EFE | Rabat

La organización patronal marroquí Confederación General de Empresas Marroquíes (CGEM) invistió hoy por primera vez en su historia a una mujer como presidenta, la empresaria Meriem Bensaleh Cheqrun.

La empresaria, que procede del sector de las bebidas no alcohólicas, fue candidata única tras la retirada hace dos semanas de dos candidatos, y ha gozado del apoyo incondicional de su antecesor, Mohamed Horani, que decidió no presentarse a un segundo mandato.

Bensaleh dijo a Efe que el hecho de ser la primera mujer que pilota la CGEM, fundada antes de la independencia de Marruecos (1956), es para ella “fuente de gran orgullo”, y añadió que con su elección la patronal “ha dado un gran paso hacia la paridad y la modernidad”.

Su elección contrasta con la rotunda ausencia de mujeres en el mundo sindical y su escasísima presencia en el ámbito político (solo uno de los 31 ministerios está encabezado por una mujer).

Sin embargo -matizó la nueva presidenta – las mujeres marroquíes “han invertido desde siempre en el desarrollo social y económico del país”.

Con un máster en finanzas de la Universidad de Dallas en Estados Unidos, Bensaleh comenzó su experiencia en el mundo empresarial en 1990 al entrar a dirigir el grupo de aguas minerales “Oulmès”, filial del consorcio familiar Holmarcom.

En 2005, Bensaleh ocupó el puesto 21 del ránking de las 50 empresarias más poderosas en el mundo árabe elaborado por la revista estadounidense Forbes.

La nueva “patrona de patrones” es también presidenta del Consejo Euro-Mediterráneo para la Mediación y el Arbitraje, y recientemente ha sido nombrada miembro de la Alta Instancia de Diálogo Nacional para la Reforma de la Justicia.

La presidenta de la CGEM dijo que las prioridades de su mandato se centrarán en abrir la patronal a los jóvenes y las pequeñas y medianas empresas, con ayuda de su adjunto, Salah Edin Kadmiri, presidente de la comisión de “pymes” en la patronal.

El plan de acción de Bensaleh se asienta igualmente en la consolidación del tejido industrial, la mejora de la competencia de los productos y servicios de Marruecos en el mundo, un mayor impulso a la formación del capital humano, y mejor acceso de las empresas a la financiación y las licitaciones públicas.