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Cifras > Francisco Pomares

El problema de las promesas políticas es su escaso recorrido: a principios del año 2009, con la crisis económica ya instalada en Canarias, el presidente Rivero se descolgó anunciando que su Gobierno destinaría 128 millones de euros a la creación de 18.000 puestos de trabajo. En 2010, cuando aún resonaban los ecos de su primera oferta, el presidente fue más allá: se crearían otros sesenta mil puestos de trabajo gracias a la recuperación del sector turístico, motor de la economía y el desarrollo y etcétera, etcétera. Poco más tarde, también en el mismo año de 2010, mientras el paro seguía creciendo desbocado, subió la cifra y prometió la creación de 80.000 puestos de trabajo. En diciembre de ese año anunciaba que ya se habían creado 30.000 empleos en el último trimestre de 2010 y garantizó personalmente que se crearían otros 30.000 en el primer trimestre de 2011. El video donde garantiza esos puestos de trabajo -en primera persona y de viva voz- sigue todavía hoy colgado en la página web del Gobierno de Canarias. A mediados de 2011, ante la insistencia de los datos de empleo en no darle la razón, comenzó a culpar a los empresarios, a los que acusó de avariciosos y les achacó no aprovechar las oportunidades de la economía para crear empleo. Les abroncó con ese mismo discurso en la cena de Asinca. La culpa de que no se cree empleo es de los empresarios, que no creen que la economía haya mejorado.

Este domingo anunció el presidente en su blog que se crearán nada menos que 125.000 puestos de trabajo en las Islas en cuanto los planes de modernización turística se hayan puesto en marcha, lo que -según nos dice- permite mirar al futuro “con renovado optimismo”.

A los políticos les encantan las cifras, creen que son los únicos que saben jugar con ellas. Pero no es verdad. Si se trata de jugar, juguemos: si sumamos todos los puestos de trabajo garantizados, prometidos, ofrecidos o anunciados por Rivero, suman más de 250.000 en estos cuatro años. Algunos creen que Rivero no tiene buena memoria y que se va olvidando de sus promesas según las hace y así hasta la siguiente. Yo creo que el problema es otro: en realidad, las cifras que nos ofrece el presidente no son de nuevos empleos. Se corresponden más bien con las del desempleo, que ha crecido durante su mandato -un tiempo de crisis, todo hay que decirlo- en casi un cuarto de millón de personas. Justo los empleos que Rivero dice haber creado o promete estar a punto de crear.