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Corea del Norte divide a sus ciudadanos en tres grandes castas hereditarias en función de su lealtad al régimen

EUROPA PRESS | Pyongyang

Las autoridades de Corea del Norte dividen a todos sus ciudadanos en tres grandes castas hereditarias en función de su mayor o menor lealtad al régimen y basándose en los antecedentes familiares. Esta división, según el informe de una organización norteamericana de Derechos Humanos, sirve de base para el disfrute o la privación de derechos políticos, laborales y sociales, así como para la persecución política, desde el momento mismo del nacimiento.

El sistema de castas, denominado ‘Songbun’, divide a “todos” los habitantes de Corea del Norte en “leales”, “vacilantes” y “hostiles”, tres castas de origen hereditario y sociopolítico “sobre las cuales los individuos no ejercen ningún control, pero que determinan todos los aspectos de su vida”, denuncia un informe hecho público este miércoles por el Comité para los Derechos Humanos en Corea del Norte, con sede en Estados Unidos.

A su vez, estas tres grandes castas están subdivididas en un total de 51 categorías en función de los antecedentes y las profesiones familiares, que determinan los derechos, castigos o ayudas que puedan recibir los ciudadanos.

La política del ‘Songbun’ “permite al régimen de Kim Jong Un establecer prioridades o discriminaciones en todos los programas de bienestar social, ocupación, vivienda o alimentos en función de la categoría asignada a la persona”, asegura el informe, citado por la agencia de noticias surcoreana Yonhap.

El sistema ‘Songbun’ supone un “medio de control social” a través del cual “todos los norcoreanos están ‘marcados para toda la vida’ desde su nacimiento”, prosigue el documento.

“La cruda realidad de Corea del Norte es que este sistema hace posible una forma de esclavitud laboral para una tercera parte de los 23 millones de ciudadanos de Coera del Norte y consolida la lealtad servilista del resto”, declaró uno de los autores del informe, Robert Collins, un antiguo responsable del Pentágono ya retirado.

Según Collins, que cita estimaciones académicas, el 28 por ciento de los norcoreanos están clasificados como “leales”, el 45 por ciento son “vacilantes” y el 27 por ciento restante figuran como “hostiles”. Otros expertos, añade, elevan al 40 por ciento el porcentaje de “hostiles”.

Las categorías

Entre las categorías que conforman la casta de los “leales” figuran los descendientes de los que combatieron contra el dominio colonial de Japón entre 1910 y 1945 y los familiares de los soldados muertos en la Guerra de Corea de 1950-1953, así como los pequeños campesinos y los trabajadores. Los “leales” tienen derecho a residir en la capital, Pyongyang, y preferencias en el acceso a viviendas, alimentos, tratamiento médico y empleos.

Los “hostiles” incluyen a los descendientes y familiares de los colaboracionistas con Japón y de los opositores al fundador del régimen, Kim Il Sung. También figuran como “hostiles” los familiares de personas huidas a Corea del Sur, de empresarios, de personalidades religiosas y de aristócratas.

Los “hostiles” están sometidos a los trabajos más peligrosos y duros en las regiones más remotas, reciben escasas raciones de alimentos, sufren discriminación a la hora de entrar en la escuela o de casarse y están sometidos a continua vigilancia.

Entre los “vacilantes” aparecen los familiares de artesanos, pequeños comerciantes, repatriados desde China e intelectuales formados durante el dominio japonés. Están empleados como técnicos de baja formación y viven estrechamente vigilados.