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Creencias > Andrés Brito

Robert Oxton Bolt escribió que “una creencia no es simplemente una idea que la mente posee: es una idea que posee a la mente”. Hasta tal punto es así que la convicción de que podemos hacer algo o no determinará nuestro comportamiento. Por eso, el coaching distingue entre creencias potenciadoras y creencias limitantes, y acompaña al cliente en su proceso para fomentar aquellas que lo impulsan a la acción o para sustituir las que le dificultan la consecución de sus objetivos.

Cuando afirmo, por ejemplo, “yo soy malo para las matemáticas”, estoy manifestando una creencia que es fruto de mi experiencia pasada (no fui capaz de resolver problemas de álgebra de manera correcta) y que, de alguna manera, predice un resultado del futuro (si me propongo ocuparme de la contabilidad de la empresa probablemente cometeré errores). Esta creencia, además, me proporciona lo que técnicamente se denomina “ganancia secundaria”: disimula algo que inconscientemente considero ventajoso para mí, como puede ser dejar a otro la responsabilidad de ocuparse de los números para no tener que encargarme de una tarea que me desagrada.

La buena noticia es que a través de un proceso de coaching las creencias pueden cambiarse, o al menos modularse, por otras que sean más estimulantes, que nos impulsen a la toma de decisiones y a la acción.

Cuando dices que no puede hacer algo, ¿no estarás queriendo decir que no sabes cómo hacerlo? Piensa en una creencia que te desmotive y trabajemos ahora un poco con ella: ¿Cómo has llegado a esa convicción? ¿Qué ha sucedido en tu historia personal que genera en ti tal afirmación que te cierra posibilidades? Demos ahora otro paso y responde a algunas preguntas poderosas: ¿tienes el convencimiento absoluto de que eso es así?, ¿qué beneficio obtienes creyéndolo, ¿tu creencia manifiesta un “no puedo” auténtico o acaso es posible sustituirla por un “no sé cómo”? Y acaso los interrogantes más importantes: ¿te gustaría cambiar esa creencia? ¿Cómo sería tu comportamiento si tu creencia fuese diferente? ¿Qué es preciso que ocurra para que modifiques tu creencia? ¿Qué harás para que eso suceda? ¿Qué dejarás de hacer?

Una creencia es un diálogo interior que mantenemos con nosotros mismos sobre las múltiples circunstancias que nos rodean. Cambiando ese diálogo transformamos la creencia. Cambiando la creencia transformamos el comportamiento. Y si nuestro comportamiento varía también lo hará nuestra realidad, que puede llegar a ser tan estimulante como queramos. Créetelo.

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