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Detenido en Japón el presidente de la gestora AIJ por el caso de pérdidas encubiertas

EFE | Tokio

La policía japonesa detuvo hoy al presidente de la gestora nipona AIJ, Kazuhiko Asakawa, relacionado con el escándalo de pérdidas encubiertas de cerca de 1.000 millones de euros en fondos de pensiones de sus clientes, informó la agencia Kyodo.

Asakawa, de 60 años, admitió a finales de marzo su implicación en el caso tras corroborar que falsificó documentos para ocultar las pérdidas, y fue arrestado hoy acusado de haber participado en la estafa de cerca de 7.000 millones de yenes (70,3 millones de euros) a través de dos fondos de pensiones.

La policía también detuvo a otras dos personas de la empresa relacionadas con el escándalo, en el que la gestora está acusada de haber ocultado, durante años, las pérdidas de la mayoría de los activos de fondos de pensiones que manejaba y que, aparentemente, tenía invertidos en fondos privados en las Islas Caimán.

Las autoridades niponas, que iniciaron las investigaciones del caso en enero, revocaron a mediados de marzo la licencia de AIJ, después de detectar la desaparición de la mayor parte de los fondos que manejaba.

Según las pesquisas de la policía, la compañía gestionaba activos de unos 84 fondos de pensiones que daban cobertura a más de 800.000 personas, y se encontraba en bancarrota desde mediados de 2009, aunque mantuvo la entrada de nuevos clientes a pesar de que no tenía intención ni posibilidad de invertir sus fondos.

El presidente Asakawa admitió durante su declaración en marzo que empezó a falsificar informes de la empresa después de que la gestora comenzara a perder dinero en 2003, y lo hacía para poder reclutar a nuevos inversores ya que estaba convencido de poder recuperar las pérdidas.

La firma precisaba en sus informes que generaba beneficios estables a partir de sus inversiones en “stock-options”, los derechos de compra sobre las acciones que tienen los directivos de las compañías.

A pesar de asumir su implicación en el caso, el presidente de AIJ negó que su intención fuera la de defraudar a sus clientes, al tiempo que se mostró dispuesto a reembolsar los activos que conserva la entidad a sus clientes.