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El avión solar aterriza en Rabat tras 19 horas de vuelo y cumple su primer sueño al unir Europa y África

El avión solar "Solar Impulse" se acerca para un aterrizaje nocturno este miércoles 6 de junio de 2012, al aeropuerto internacional de Rabat (Marruecos). | EFE

EFE | Rabat

El avión solar “Solar Impulse” que despegó de Madrid aterrizó, 19 horas después, en el aeropuerto de Rabat, en una noche serena y medio de un silencio roto solamente por los zumbidos de los helicópteros que lo acompañaban.

El avión pilotado por Bertrand Piccard, que no utiliza una gota de combustible porque se alimenta exclusivamente de energía solar, entró en el espacio aéreo marroquí a las 15.00 hora local (una menos gmt) y tomó todavía ocho horas y media hasta llegar al aeropuerto de Rabat a las 23.25 hora local en medio de un silencio solo roto por los zumbidos de los dos helicópteros que lo escoltaban.

La velocidad media en este vuelo Madrid-Rabat ha sido de poco más de 60 kilómetros por hora.

“Parece una nave espacial”, “Es como un platillo volante”, exclamaron algunas de las decenas de personas que esperaban al avión al ver llegar una línea de luces blancas de más de 60 metros que se posaron sin ruido sobre la pista en medio de una noche serena.

Poco antes del aterrizaje, el compañero de Piccard y cofundador del proyecto Solar Impulse, André Borchsberg, recordó que Piccard ha pasado en esta travesía casi “veinte horas solo, en una cabina muy estrecha en la que hace falta una gran concentración. Pero a él lo mueve la pasión”, dijo.

Hubo que esperar quince minutos tras el aterrizaje para que Bertrand Piccard, el piloto suizo que pasó 19 horas encogido en su cabina, desde las 5 de la madrugada hasta casi la medianoche, saliera ante el público como una estrella de rock, levantando los puños y saludando “Buenas noches, Marruecos”.

Nada más llegar a la pista del aeropuerto de Rabat, las varias decenas de personas que aguardaban su llegada prorrumpieron en aplausos.

El “Solar Impulse” es el primer avión de la historia en haber conseguido volar de día y de noche sin tipo alguno de carburante y con la energía acumulada en las 12.000 células fotovoltaicas que recubren sus inmensas alas.

El avión tiene una envergadura equivalente a la de un Airbus A340, con 63 metros que separan los extremos de sus alas, y un peso de 1.600 kilos.

Este vuelo será el más largo de los realizados por este primer prototipo de Solar Impulse, después de que el año pasado efectuara su primer vuelo de noche y que consiguiera enlazar sin escalas Suiza con Bruselas (unos 600 kilómetros), para luego retornar por París (cerca de 700 kilómetros).

Sin embargo, Piccard dejó claro en sus primeras declaraciones en Rabat que no tiene como finalidad ofrecer una alternativa al transporte aéreo, sino a la vida cotidiana de las personas.

“Nuestro objetivo no es revolucionar el tráfico aéreo, sino revolucionar la mentalidad de la gente en lo referente a las energías renovables y tecnologías limpias: todas las tecnologías que están en este avión pueden utilizarse en la vida de todos los días, en los coches, las casas, calefacciones y aires acondicionados”, subrayó.

La aventura de Piccard tuvo algún parecido con las gestas de los primeros pioneros de la aviación por la cantidad de horas pasadas en solitario, pero su llegada a Rabat, perfectamente medida y mediatizada, tuvo un inconfundible aroma contemporáneo de marketing, suizo para más señas, dada la cantidad de conocidas marcas suizas asociadas a esta empresa.

Piccard, que parecía sobrado de adrenalina al bajar de la cabina de pilotaje, reconoció que no tuvo ni tiempo para pensar en cómo se sintió durante su larga travesía, ya que su única obsesión era hacer que el avión aterrizara en Marruecos en perfecto estado.

Y tuvo mucho empeño en repetir una y otra vez que el motivo de haber elegido Marruecos es muy claro: la apuesta que este país ha hecho por las energías renovables, y que se cifran en un proyecto de que en 2020 un 42 % de la energía que consume el país proceda de fuentes no fósiles (eólica, solar e hídrica), según el director de la Agencia marroquí de Energía Solar (MASEN), Mustafa Bakury.

La agencia Masen proyecta en Uarzazate (sur del país) el parque solar más grande de África y uno de los mayores del mundo, cuya primera fase estará operativa en 2015 con una producción de 125 megawatios.

Estaba previsto que se anunciara el inicio de los trabajos coincidiendo con la llegada del avión solar, pero Bakury dijo hoy que las obras no comenzarán hasta fines del verano, y que el adjudicatario final de esas obras -a las que aspiran las españolas Acciona, Abengoa y ACS en tres consorcios diferentes- se conocerá “en unos días”.

En todo caso, también Uarzazate será destino del avión solar “dentro de 7 ó 10 días”, según Bakury, para subrayar así la apuesta del país por las energías limpias.