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El Gobierno no quiere pagar por la tentativa de asesinato en el Cristo

TINERFE FUMERO | Santa Cruz de Tenerife

No se hacen cargo a efectos de indemnización, tal y como solicitan la Fiscalía y la acusación particular al tratarse el supuesto responsable de un joven que entonces era un menor bajo tutela en el centro de La Esperanza. La Dirección General del Menor y la Familia del Gobierno de Canarias se opuso ayer mediante un escrito a responder solidariamente por la tentativa de asesinato -así lo califica el Ministerio Público- que tuvo lugar en la edición de 2010 en las laguneras Fiestas del Cristo.

Por aquel entonces, al acusado le faltaban menos de tres semanas para alcanzar la mayoría de edad, mientras que la víctima aún tenía 14 años.

Según explica el referido organismo del Ejecutivo autonómico en un escrito dirigido al Juzgado de Menores número 1 de Santa Cruz de Tenerife, se entiende que el hecho de que el menor en cuestión se encontrara fugado del centro donde se le tutelaba para evitar la responsabilidad civil subsidiaria en defecto de que el posible condenado -hoy en un cárcel de Barcelona por otros hechos- no pudiera hacer frente. Según se detalla en el escrito, tal argumento se respalda en que no hubo negligencia de los cuidadores públicos, así como que el establecimiento de férreas medidas de seguridad no son compatibles con el carácter educativo que se persigue en las medidas impuestas a los menores de edad.

Cantidades

No son de la misma opinión que la Dirección General las acusaciones, dado que solicitan por el chico a quien cortaron el cuello -que salvó la vida gracias a la pericia de los doctores del Hospital Universitario de Canarias que lo operaron con éxito a vida o muerte- unos 16.000 euros por las lesiones sufridas, el tiempo de hospitalización, etcétera, más aproximadamente otros 15.000 euros por gastos médicos y farmacéuticos derivados.

Cantidades similares se reclaman para otro joven -también agredido aquella noche- que entonces contaba con 20 años de edad y que recibió cuatro heridas incisas después de que fuera derribado a patadas, y cerca de 20.000 para un tercero, también menor de edad (16 años) cuando tuvo lugar la agresión, y quien igualmente provocaron un corte en el cuello y daños en un ojo, entre otras lesiones derivadas de tan violento enfrentamiento.