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El rescate que no iba a ser > Francisco Pomares

Al final, lo que no podía ocurrir, lo que era imposible que ocurriera, lo que podía suponer el fin de Europa y tres piedras, finalmente sucedió.

El Gobierno de Mariano Rajoy, incapaz de afrontar el gigantesco agujero del sistema bancario español, pidió el sábado agua por señas a Europa, y el Eurogrupo respondió poniendo en marcha la maquinita de hacer dinero y prestándonos cien mil millones de euros al moderado interés del tres por ciento.

No fue un acto de generosidad: si el sistema bancario español hubiera naufragado, detrás habría ido el euro. Pero sin ser un acto de generosidad, sí es una apuesta clara de las autoridades económicas y políticas de Europa, si no a favor de Europa, al menos a favor del euro.

Con esa apuesta, Europa se ha rescatado a sí misma y ha rescatado al euro de una segura fractura y de su posible desaparición.

Ahora toca ver cómo pagaremos los españoles esta cuenta, y si los bancos serán capaces de volver a dedicarse a inyectar recursos a la economía de las familias y las empresas, o seguirán en su jueguecito de a dos con los Estados, el tú me rescatas yo te compro deuda pública que nos ha llevado a donde estamos.

Mientras llegan las elecciones griegas, segundo capítulo del vía crucis europeo, ayer fue el turno de las explicaciones grandilocuentes.

Mariano Rajoy se decidió por fin a hablar, pero no nos dijo la verdad: se negó a hablar de rescate, como si estos cien mil millones nos hubieran tocado en la Lotería Europea.

Y luego nos mintió descaradamente al asegurar que este rescate no lo van a pagar los ciudadanos, sino los bancos. Y esa sí que es una mentira de las gordas.

Porque lo que ahora toca, la señal que espera el Eurogrupo, es que Rajoy nos apriete las clavijas por todos lados, profundice en los ajustes y reformas para deshacer la función pública.

Si la economía mejora, el ajuste será menor, pero si no lo hace, será el previsto, más otros cien mil millones de euros y sus intereses.

Ese fue el camino emprendido por Grecia, y allí se hundieron los partidos moderados y nadie cree ya que Europa sirva para algo más que para garantizar la economía de los ricos.

Si ese va a ser el camino al que obligue este rescate de los bancos españoles, ese será también el peligro.