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El tranvía y los malos conductores

El tranvía golpeó el turismo y lo hizo girar como un trompo. / DA

TINERFE FUMERO | Santa Cruz de Tenerife

El tranvía de Metropolitano pasa por una mala racha, al punto que con los dos de ayer acumula en apenas cinco días tres siniestros que han dejado un total de seis heridos, tres de ellos graves. Pero esa mala racha es ajena a sus responsables, dado que los tres accidentes apuntados hallan su origen en imprudencias y/o negligencias de los conductores de los vehículos particulares, tal y como confirmó ayer a DIARIO DE AVISOS un portavoz de la Policía Local capitalina.

Ciertamente, la actual es la peor racha en la que se ha visto envuelto el tranvía. Si el pasado viernes fue un Mercedes el que no respetó las señales y se cruzó este vehículo de cerca de cincuenta toneladas de peso en la rotonda de 29 de Mayo, allí donde confluyen las avenidas de las Islas Canarias y de Bélgica, ayer ocurrió algo semejante en el cruce de la calle de Salamanca con Islas Canarias y en la avenida de los Príncipes de España. Por mucho que el tranvía no puede circular a más de cuarenta kilómetros por hora cuando se adentra en la capital tinerfeña y sus conductores tienen órdenes de extremar la precaución en los cruces, es tan brutal el impacto que de los tres accidentes hubo que excarcelar al conductor en dos.

Uno fue el del viernes pasado y el otro fue el de Príncipes de España, donde los Bomberos del Consorcio Insular liberaron a la afectada por el asiento del copiloto dado que la puerta del conductor quedó inhabilitada.

A este respecto cabe recordar que un turismo puede pesar entre poco más de media tonelada y poco menos de una, mientras que el tranvía se acerca a las cincuenta.

En cuanto al del barrio de Salamanca, los testigos destacan igualmente cómo el vehículo particular giró sobre sí mismo como un trompo tras ser alcanzado por el tranvía.

Felizmente, en este caso el conductor del Seat León resultó herido leve y fue atendido por diversos viandantes hasta la llegada de los servicios sanitarios del Servicio de Urgencias Canario, que a su vez lo evacuaron en una ambulancia del SUC hasta un centro sanitario.

Pero pudo haber más, porque si el de Ofra fue minutos antes del mediodía y el de Salamanca poco después de las doce y media, era poco antes de las dos de la tarde cuando el conductor del tranvía que salía del Intercambiador tuvo que frenar bruscamente para no impactar a otro imprudente.

Y la maniobra errónea, casi siempre, es la misma: acelerar para pasar antes. Pero mejor respetar las señales de circulación antes que comprobar un día, fatalmente, que por correr más de lo debido al sitio al que se llega primero es al hospital.