El vigilante humanitario

El buque patrullero Vencedora, atracado ayer en el puerto de Santa Cruz de Tenerife. | SERGIO MÉNDEZ

JOSÉ E. GARCÍA | Santa Cruz de Tenerife

El puerto de Santa Cruz de Tenerife tiene desde la mañana de ayer un inquilino poco habitual. El patrullero Vencedora descansa en el muelle capitalino procedente de la Base Naval de Las Palmas de Gran Canaria. Este buque militar, bajo el mando del comandante José Ángel Hernández Rodríguez, trabaja durante esta semana en labores de vigilancia del tráfico mercantil en aguas canarias y aprovechó ayer viernes su escala en la Isla para realizar una jornada de puertas abiertas. La iniciativa, sin embargo, no tuvo mucha respuesta y fueron pocos los que se animaron a visitar el barco.

A principios del pasado mes de mayo, el patrullero regresó a su base después de permanecer tres meses en diversos países de África Occidental. Mauritania, Nigeria, Gabón, Camerún, Benín, Ghana, Guinea Conakry, Cabo Verde y Senegal fueron el foco de sus operaciones, consistentes en instruir a las armadas de esas naciones en el ejercicio de sus labores. “Ignoran hasta dónde llegan sus competencias y no saben imponer su autoridad”, señaló Joaquín García, oficial del buque. “Cometen errores de manual, como coger una bolsa que puede contener una bomba”, apuntó el oficial.

Apoyo humanitario

El patrullero también desempeñó funciones humanitarias en los territorios del occidente africano. Se hicieron colectas de alimentos, medicamentos, juguetes y ropa en Las Palmas de Gran Canaria y se repartieron en la zona. Esta misión ha permitido a la dotación de marinos del buque conocer de primera mano la situación en los países subdesarrollados africanos. “El índice de pobreza es muy alto. No lo percibimos desde aquí. Es otro mundo. Aprendes a apreciar más lo que tienes”, comentó el oficial. “Son países con muchos recursos. Hay bosques frondosos, ríos, petróleo, etc., pero la riqueza está en manos de unos pocos”, afirmó un alferez de fragata alumno de la Escuela Naval Militar de Pontevedra.

Durante los tres meses de misión, el patrullero también llevó a cabo tareas contra la piratería. En este sentido, el oficial habla de una diferencia fundamental entre los piratas somalíes y los que actúan en aguas del occidente africano: “En Somalia abordan los barcos drogados, armados, no les importa nada y exigen un rescate. En el África Occidental roban combustible y dinero y lo hacen por necesidad”, comentó el oficial.
Abandonar sus hogares por un período tan amplio es duro pero es parte de su cometido profesional. “El trabajo puede ser cansino en algunas ocasiones, pero lo más difícil es dejar a tu familia atrás”, apuntó el marinero Juan Daniel Guerra.

En su tiempo libre, la dotación del barco Vencedora aprovecha para visitar algún lugar de interés turístico del sitio en que está. Este fue el caso del comandante José Ángel Hernández Rodríguez, que se encontraba en la mañana de este viernes de excursión en el Parque Nacional de Las Cañadas del Teide.

[apunte]Buque de la Armada Española, con historia

Antes de ser catalogado como patrullero, el buque Vencedora, bajo la denominación de corbeta, fue enviado en 1991 en misión de vigilancia y bloqueo al Golfo Pérsico tras la invasión de Kuwait por parte de Irak. La corbeta es un buque con mayor armamento ofensivo que el patrullero. Reclasificado como patrullero de altura en 2009, fue destinado cinco años después en aguas del Líbano en la operación Fuerza Interina de Naciones Unidas en el país, donde participaron unidades de Italia, Portugal, Francia y España. En 2010 partió desde Cartagena rumbo a aguas de Somalia para reforzar la Operación Atalanta de lucha contra la piratería en dicho lugar. Su última misión de relevancia se inició el 13 de febrero de este mismo año y se desarrolló en aguas de África Occidental hasta mayo.[/apunte]