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Energías renovables y volcanología > Ricardo Melchior Navarro

El cambio climático es uno de los mayores problemas a los que se enfrenta la sociedad del siglo XXI, una circunstancia que obliga a la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero y el establecimiento de nuevas fórmulas de actuación que no generen contaminantes. En este sentido, la Unión Europea ha definido objetivos y políticas concretas para poner remedio a esta situación, entre las que sobresale el incremento de las energías renovables.

Sensible con esa necesidad, ante la que resulta preciso comprometerse individual y colectivamente, el Cabildo de Tenerife creó hace más de veinte años el Instituto Tecnológico y de Energías Renovables (ITER), cuya labor en esa línea resulta ingente y ejemplar. Su dedicación al desarrollo de iniciativas dirigidas a mejorar la eficiencia y el ahorro energético, igual que a la implantación de sistemas limpios de transformación de energía, le ha valido para su catalogación como centro de excelencia para la divulgación de las energías renovables, otorgada por la Unesco.

Aunque las energías solar y eólica son las que más posibilidades presentan para una integración a gran escala en el sistema energético insular, existen otras fuentes con un potencial de crecimiento cada vez más notable. Es el caso de la geotermia, consistente en la captación del calor almacenado bajo la superficie terrestre, mediante perforaciones de acuíferos calientes (sistemas hidrotermales) o la inyección de agua fría a través de rocas calientes y secas. De este modo, el agua caliente o el vapor así producido se extraen a la superficie para aprovecharlo en aplicaciones térmicas o para producir electricidad, en el caso de sistemas geotermales de altas temperaturas.

Prospecciones llevadas a cabo en nuestra Isla indican que los recursos geotérmicos existentes en su interior tendrían potencial suficiente para generar entre 50 y 100 megavatios de energía eléctrica, en un horizonte próximo a 2020. Se trata de una conclusión que nos anima a seguir adelante en el desarrollo de proyectos relacionados con esta rama de la ciencia geofísica, en este caso tomando como plataforma el Instituto Volcanológico de Canarias (Involcan), entidad impulsada por el Cabildo, precisamente a través del ITER.

Para ello, esta semana hemos formalizado un acuerdo con la Compañía General de Ingeniería y Sondeos (CGS), que se dirigirá a la realización de trabajos de colaboración científico-técnica con el Involcan, para la exploración, investigación y desarrollo de la geotermia allí donde ambas entidades lo consideren conveniente, en función de sus proyectos nacionales e internacionales. De hecho, uno de los primeros trabajos que van a emprender tendrá lugar en Ecuador, en la caldera de Chalpatán, para estudiar la posible factibilidad de su modelo geotérmico integral.

Desde CGS, compañía de ingeniería multidisciplinar con más de cuarenta años de experiencia en sectores como la hidrogeología, la minería, la energía y el medio ambiente, se ha valorado el prestigio de ambos institutos insulares. Sirva de muestra la elocuencia de las palabras pronunciadas, en ese sentido, por el consejero delegado de esta compañía, durante la presentación del convenio: “Unirnos al Involcan es como fichar a Messi o Ronaldo; pocos organismos en el mundo tienen un bagaje así en volcanología”. El elogio debiera ser tenido en cuenta por aquellos responsables políticos que han hecho oídos sordos a los acuerdos parlamentarios sobre su adecuada dotación en medios humanos y técnicos.

Cuando todavía está reciente su valiosísima colaboración en la crisis sísmico-volcánica de El Hierro, el nuevo cometido que se le asigna al Involcan nos brinda la oportunidad de conocer otra vertiente de la volcanología, más allá del estudio del riesgo volcánico, gracias a la geotermia y los beneficios que puede ofrecer un volcán activo. Estamos seguros de que nuestra apuesta por esta disciplina, aun haciéndola casi en solitario, aportando más fondos que los gobiernos de Canarias y de España juntos, redundará en la progresiva implantación de sistemas limpios de transformación energética.

Bajo la misma confianza, aplicada en este caso para la actividad deportiva, hacemos votos porque el Club Deportivo Tenerife pueda alcanzar hoy el objetivo perseguido, con la vuelta a la división de plata del fútbol español. La consecución de ese logro, mediante el empeño de jugadores, técnicos y directivos, haría inmensamente felices a millares de aficionados de todo nuestro territorio insular, por no decir que al conjunto de la población. De modo que ánimo y toda la suerte en el partido de este mediodía, ante la Ponferradina.

Ricardo Melchior Navarro Presidente del Cabildo de Tenerife