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José Miguel Pérez intenta evitar un voto de castigo en el congreso

José Miguel Pérez (derecha) conversa con Alfredo Pérez Rubalcaba. / DA

DOMINGO NEGRÍN MORENO | Santa Cruz de Tenerife

Canarias tiene un Gobierno con las altas tocadas. El presidente, Paulino Rivero, salió deteriorado del quinto congreso de CC y el vicepresidente, José Miguel Pérez, se enfrenta a una situación similar en el PSOE. En las últimas semanas se han multiplicado las reuniones entre los diversos sectores del partido socialista para evitar que el candidato a la reelección, el único aspirante a ocupar la secretaría general, reciba un voto de castigo en la cita de los días 31 de junio y 1 de julio en Adeje.

El apoyo explícito del líder palmero, Manuel Marcos Pérez, no es gratuito. En ambientes del PSOE se habla de que el contrincante de José Miguel Pérez en el congreso extraordinario de 2010 opta a un puesto clave en la ejecutiva regional e incluso a recuperar la presidencia del grupo parlamentario. Todo sea por la estabilidad institucional. De momento, no le va muy bien a José Miguel Pérez. Su gestión ha sido censurada en las grandes agrupaciones locales. En la asamblea de Las Palmas de Gran Canaria se presentaron tres listas y ganó a la oficialista (Emilio Mayoral y Sebastián Franquis), pero el informe de la ejecutiva regional fue rechazado. Algo parecido ocurrió en Santa Cruz de Tenerife, donde competían dos gomeros. Agustín Herrera, director gerente de Funcatra, se impuso a la chaconista Gloria Gutiérrez, directora general de Trabajo, por dos votos de diferencia. En cambio, la segunda agrupación de Canarias por número de afiliados, la de La Laguna, sí avaló la gestión de José Miguel Pérez, que solo obtuvo dos sufragios en contra. En este proceso, Javier Abreu y Pedro Ramos consiguieron que, por primera vez en una década, no se presentara una lista alternativa en este tipo de convocatorias; en esta ocasión, a la encabezada por Gustavo Matos.

Eso sí, las intervenciones de Javier Abreu, Gustavo Matos y Juan Carlos Alemán se fundamentaron no tanto en defender la labor de la ejecutiva saliente como en el “ejercicio de responsabilidad” ante los efectos de la crisis económica y la ventaja de estar en el Gobierno de Canarias y en la mayoría de las instituciones de Tenerife.

De hecho, revelan fuentes internas, en las agrupaciones donde se votó a favor de la gestión ha ido con vistas a que José Miguel Pérez acometa una “profunda renovación” en su ejecutiva, donde no quepan las incompatibilidades y la integración sea efectiva, para lograr la “dinamización” de la organización a través de un mensaje claramente diferenciado entre el partido y el Ejecutivo. “Ahora se confunden porque son los mismos actores en ambos escenarios”, resaltan.

Un alejamiento de esos postulados traería como consecuencia una elevada abstención (papeletas en blanco) durante las votaciones a la gestión y a la nueva dirección, lo que conduciría a unas primarias convulsas y a una mayor desafección ciudadana.

Uno de los objetivos de la etapa que se avecina es que haya plena dedicación. “Una parte importante del partido deberá entregarse en cuerpo y alma a la organización”, profirió Pérez en mayo durante la rueda de prensa en la que confirmó su candidatura.

El secretario general del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba, ha impuesto el criterio de compatibilizar como máximo un cargo público con otro orgánico. Aplicar esta norma no es una tarea sencilla porque, entre otras razones, no está escrita y se presta a numerosas interpretaciones.

Los estatutos federales establecen que, aparte de las incompatibilidades específicas entre cargos y funciones, los militantes “no podrán desempeñar simultáneamente” más de dos cargos orgánicos ejecutivos.