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Las Eras soporta el mal olor de una granja de cerdos

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Estado en el que se encontraba ayer la granja de cochinos. / DA


NICOLÁS DORTA
| Arico

Los vecinos de Las Eras soportan desde hace tiempo el olor putrefacto proveniente de una granja de cerdos en las inmediaciones de la autopista TF-1, un olor que procede de animales muertos.

Ante la falta de un gestor de residuos en la granja, los cochinos son inhumados en una fosa común, “con varias capas de material” en la misma zona y “el viento de sur” hace que este olor se intensifique y propague. Así lo describió ayer a este periódico la propiedad de esta granja privada, que tiene otras explotaciones en la Isla.

El Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) de la Guardia Civil intervino ayer en las instalaciones, según explicó el alcalde, Juan José Armas, dispuesto a llegar “a las consecuencias que hagan falta”, dijo. Al parecer no es la primera vez que esto ocurre.
Según los afectados, hace tiempo que esta granja “no tenía que estar aquí porque nunca ha tenido licencia”. Añaden que el Ayuntamiento llegó a tener un decreto de cierre y “nunca lo hizo”.

“Una cosa es el olor a cochinera y otra es la putrefacción, y desde hace meses llevamos soportando este olor” , se quejan. La Policía Local de Arico ha estado al tanto de este asunto aunque de momento no había actuado. Mucha duda a pesar de que la instalación lleva allí años “con ampliaciones clandestinas”, dijo Juan José Armas, confirmando que la granja tiene un permiso para ejercer la actividad, pero que carece de las licencias en las diferentes ampliaciones que se han ejecutado. También el concejal de Urbanismo y exalcalde Eladio Morales aseguran que este criadero de cochinos “nunca ha contado con licencia” y que ha estado “rodeada de problemas siempre”.

Una parte de la granja está abandonada porque ya no pertenece a este propietario, aunque la otra ejerce su actividad con normalidad, confirmaron ayer desde la misma instalación porcina.

Al respecto, los vecinos piden una solución cuanto antes, que se acaben los malos olores y que retiren esta granja de Las Eras porque “no aporta nada al municipio, y encima carece de permisos”, comentan.

El propietario de la instalación, quien no aclara cuántos animales puede tener en Arico ni cuántos mueren, dice que tiene un permiso de obra de 1982. Asegura que se acoge en suelo rústico a “la Ley de Medidas Urgentes” y que su granja no está abandonada. Pide a los vecinos afectados “que regularicen su situación también de las casas clandestinas en la zona”.