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Lo acusan de asesinar al que no le vendió un gramo de ‘coca’ por faltarle 10 euros

T. F. | Santa Cruz de Tenerife

Por 10 euros. Si la Fiscalía y la acusación particular logran probar en el juicio su versión de los hechos, ése fue el desencadenante de una tragedia cuya víctima resultó ser un vecino de Granadilla de Abona, donde siguen residiendo su pareja y sus dos hijas, y que llevaba poco tiempo viviendo en Roquetas de Mar (Almería), localidad donde se produjo el suceso el día de San Valentín de 2011.

Según se detalla en las conclusiones de los acusadores, que obran en poder de este periódico, el acusado, al que se identificará como F. M. R., llegó a la vivienda de su víctima, sita en la calle del General San Martín de la referida localidad andaluza, minutos antes de las cuatro y media de la madrugada para adquirir un gramo de cocaína.

Tras recibir el mismo desveló que sólo contaba con cincuenta euros, a lo que replicó el infortunado exigiéndole la devolución de la droga dado que el precio estipulado era de sesenta.

Sin embargo, el ahora acusado habría sacado “un cuchillo que llevaba oculto, de 22 centímetros de largo por 1,5 cms de ancho, apuñalándolo en el pecho dos veces e intentando degollarlo”.

De la brutalidad del ataque da cuenta el hecho de que “la primera puñalada secciona verticalmente el cartílago esternocostal de la segunda costilla y horizontalmente el segundo espacio intercostal izquierdo, lo que supone un giro efectuado al arma una vez introducida en el cuerpo de la víctima”. Este primer ataque provoca en el cuerpo del infortunado la perforación total del pulmón izquierdo, siempre según las acusaciones. Pero si ya de por sí esa primera puñalada afectó a órganos vitales, el ataque continuaría con una segunda puñalada que “atraviesa la mitad superior del cartílago esternocostal de la quinta costilla y el cuarto espacio intercostal izquierdo y se dirige directamente al corazón al que atraviesa”. Una herida, desde luego, mortal de necesidad dada la trayectoria seguida. Por si fuera poco hubo una tercera puñalada, consistente en un intento superficial de degollar al granadillero, a buen seguro ya fallecido si no en sus últimos momentos.

Pero hay más. Según las acusaciones, el acusado habría incendiado la vivienda al objeto de “evitar en lo posible ser identificado y acabar así con cualquier rastro de prueba”, resultando herida como consecuencia de ello una mujer, que presentó quemaduras de primer y segundo grado en distintas partes de su cuerpo (región dorsal y brazo derecho).

34 años

Por todo ello se solicita para el acusado 19 años de prisión por el delito de asesinato (se entiende que se trata de un homicidio alevoso) y de otros 15 por un delito de incendio.

Además, la acusación particular pide una indemnización de 100.000 euros para cada una de sus dos hijas y de otros 50.000 para su pareja.