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Nada que celebrar > Fernando Clavijo Batlle

Si una imagen vale más que mil palabras, la escena que nos regaló el presidente del Gobierno el mismo día que se hacía efectivo el rescate a los bancos españoles (que es como decir al país mismo) habla bien a las claras del escaso sentido de la responsabilidad que tiene el Partido Popular.

Un Rajoy exultante acudía a Polonia a presenciar el primer partido de España en la Eurocopa, como si lo que sucedía en ese momento no fuera la crónica de un fracaso en su gestión, sino un momento de relax para celebrar en una grada.

Cuando el presidente de un país, después de haber negado la realidad, habérsela escondido a miembros de su propio equipo (impagable, el Ministro Soria negando el rescate horas antes de que se produjera) y a la sociedad entera, decide que el mejor momento para mostrarse es en un partido que ni siquiera es decisivo, es que algo va mal. Muy mal.

En este caso, frente al trillado “España va bien” de Aznar, lo que va mal ahora son muchas cosas: va mal la política de comunicación de un gobierno huidizo y contradictorio que no duda en mentir sin temor a quedar en evidencia en los minutos siguientes. Va mal la percepción que se tiene en el exterior de un país gobernado por un señor al que nadie conoce, que no está, que no da la cara en el momento más crítico desde que la Democracia llegó a España. Va mal la deriva que están tomando los acontecimientos porque lo se ha dado en llamar dulce rescate es una píldora amarga que tenemos que digerir sin agua los contribuyentes, los alcaldes a los que cada vez se nos recorta más el margen de actuación, los pequeños empresarios que siguen sin poder crear empleo y ven cómo el crédito sigue sin llegarles.

Va bien, sin embargo, para la banca, que, como reza la máxima de los casinos, “siempre gana”.

Porque el rescate que inyectará a los bancos españoles hasta 100.000 millones a través del FROB -y que no ha calmado a los mercados- no obliga a esos bancos a hacer fluir el crédito hacia las familias y las pymes para poder reactivar el consumo. Sin embargo, el proceso de socialización de deuda privada bancaria en deuda pública hace que recaiga toda la responsabilidad de la devolución de lo que el Gobierno llama préstamo ventajoso en los ciudadanos, que tendremos que asistir a nuevos recortes sociales (como ya han confirmado Bruselas y la propia Merkel), subidas de impuestos y cambios a peor en el sistema de pensiones.

Y todo ello, sin que los responsables de ese rescate tengan que asumir consecuencia alguna ni respondan de su nefasta gestión, de su imperdonable comportamiento y de su derroche injustificado que nos ha hipotecado, a los de siempre, de por vida.

El pasado jueves el Ayuntamiento de La Laguna en Pleno apoyaba una moción institucional en la que instábamos a los grupos políticos del Congreso de los Diputados a la constitución de una comisión de investigación sobre la gestión realizada en las entidades financieras que hayan recibido o solicitado fondos públicos en el actual proceso de saneamiento financiero, pidiendo, además, que el ámbito de esta comisión se extienda a los organismos reguladores y autoridades políticas con responsabilidades en la gestión del sistema financiero.

Porque no podemos permitir que se siga intentando eludir responsabilidades y negar la realidad. No solo es reprochable, sino inmoral, cuando millones de familias están atravesando dificultades enormes para sobrevivir. Sí, es cierto: Nadal ha ganado el Roland Garros y no sabemos si España ganará la Eurocopa. Sin embargo, señores del Partido Popular, señor Rajoy: aquí, de momento, y en tanto no cambien las cosas, no hay nada que celebrar.

*Alcalde de San Cristóbal de La Laguna