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Pedrada > Perplejita Me Hallo

La hija del presidente de la Ponferradina, una chica de 16 años, se llevó de Tenerife un ascenso y una brecha en la cabeza, cortesía de un animalito de bellota que entendió que la mejor manera de expresar su frustración por la permanencia de su equipo en 2ªB era apedrear a la afición rival. Ignoro si el club tiene identificados a estos malnacidos, pero si es así y no les cierra el paso al estadio es que les está riendo las gracias.

Lo normal cuando te llevas una pedrada alevosa y gratuita es perder el sentido de la mesura y la diplomacia. La agredida tuvo un recuerdo nada afectuoso en Twitter hacia las madres del tinerfeñismo y deseó la desaparición del club, y a partir de ahí se desató en las redes sociales nuestro yo más victimista. Mensajes de disculpa y vergüenza hacia esta chica se vieron sepultados por otros en los que muchos se rasgaban las vestiduras por el exceso verbal de la leonesa. “Se ha pasado”, he llegado a leer.

Yo me niego de forma rotunda a decir que quien se ha pasado es quien ha salido del Heliodoro con la cabeza ensangrentada.

Así es muy difícil defender la afición al fútbol ante quienes creen que es un hobby embrutecedor propio de gañanes de barra de bar. Aunque leas a Carlin, Besa o Segurola y sepas que este deporte puede ser noble y bello, da rabia ver cómo un tipejo simiesco con una piedra en la mano puede degradarlo a simple excusa para la violencia.