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Preparados para subir a Segunda

Ayoze Suárez, jugador del Uruguay Tenerife, en una jugada durante el encuentro de la fase de ascenso en el Pabellón de La Salud. / FRAN PALLERO

LUIS DE LA CRUZ | Santa Cruz de Tenerife

El Uruguay Tenerife se ha convertido en uno de los proyectos deportivos más bonitos de la capital. Aglutina a todos los barrios altos de Santa Cruz y se ha ganado a pulso el cariño y respeto de todos.
En época de crisis, donde todo el mundo está desilusionado y quiere cerrar las puertas, este equipo sueña con subir a la Segunda División del fútbol-sala español.

El Uru, como todo el mundo lo conoce, tiene bien escrito el guión para subir a la División de Plata de este deporte. Ahora solo le queda el sábado para terminarlo con un final feliz. No será fácil porque el equipo madrileño del Navalagamella es una escuadra con oficio; jugadores veteranos e incluso cuenta con un sobrino de Pepe Mel -Pablo- , el que fuera entrenador del Club Deportivo Tenerife. Además tiene el factor cancha a su favor.

El Uruguay Tenerife es algo más que un equipo de fútbol. Es un proyecto social y mantiene a la gente con la ilusión viva. Son jugadores asequibles: se les puede ver por el Bar José Manuel, La Charla o Mesón Los Ángeles compartiendo un rato con la gente e incluso firmando autógrafos. Cuenta con masa social y en los dos partidos de la fase de ascenso, más de 700 personas -cada partido- han abarrotado el Pabellón de La Salud. Algunos se han roto la garganta para animar a unos jugadores, que por encima de todo, tienen una cosa muy clara: son un equipo, como eso se comportan dentro y fuera de la cancha. Se llevan muy bien y están muy pendientes de todos los consejos y estrategias que les apunta su entrenador Francis Arocas. Como jugador lo fue todo y llegó a jugar en División de Honor. Para él es un proyecto a fuego lento y con mucha visión de futuro. De todas maneras, está ilusionado, como el que más, con el ascenso. Le queda una semana o, mejor dicho, cuatro días para preparar el partido en tierras madrileñas. Los jugadores no estarán solos porque, unas 60 personas conforma una expedición que viajará el viernes por la tarde para regresar el domingo al mediodía con una maleta bien cargada de ilusiones: el tan ansiado ascenso. Puede ser la antesala de lo que puede ocurrir algunas semanas después con el Tenerife de fútbol. El otro Tenerife, es decir el Uruguay, tiene mucho camino recorrido para lograr su sueño: saben competir, tienen claro que para ascender deben ganar en Madrid y que nadie les va a regalar nada. Nadie dijo miedo y este sueño, perfectamente puede ser real por la capacidad de su gente.