sociedad >

Una docena de niños saharauis no tiene aún familia de acogida

J. L. CÁMARA | Santa Cruz de Tenerife

A menos de un mes de que aterricen en la Isla los 155 menores saharauis de los campamentos de refugiados de Tinduf, beneficiarios del programa Vacaciones en Paz, la Asociación Canaria de Amistad con el Pueblo Saharaui (Acaps) sigue buscando familias que acojan a una docena de ellos.

En concreto, según explican a DIARIO DE AVISOS desde Acaps, se necesitan entre diez y doce familias para lograr que todos los niños que viajan en el vuelo contratado a tal efecto puedan ser acogidos. Hasta el momento ya se han comprometido cerca de 140 familias, la mayor parte de ellas de la isla de Tenerife. No en vano, de los 155 niños saharauis que llegarán la primera quincena de julio al Archipiélago, 130 serán acogidos por familias tinerfeñas; mientras, 20 menores viajarán hasta La Palma, y otros dos pasarán las vacaciones en La Gomera y El Hierro. “No sólo necesitamos completar el número de familias acogentes, sino también otras de reserva, que puedan resolver posibles eventualidades”, expone Alberto Negrín, vicepresidente de Acaps.

A pesar de los problemas económicos que arrastra la Asociación Canaria de Amistad con el Pueblo Saharaui, las familias acogentes decidieron dar un paso al frente y asumirán los cerca de 140.000 euros que cuesta el programa de acogida -el pasaje cuesta unos 900 euros por persona, cantidad que se ha incrementado en más de 40% en los tres últimos años-.

Como ya adelantó a este periódico el pasado 3 de mayo, los recortes emprendidos por la Administración regional pusieron en serio peligro la continuidad del proyecto solidario este año. De hecho, la presidenta de la Asociación de Amistad con el Pueblo Saharaui de Tenerife, Conchi Reyes, reconoció que el programa había estado a punto de cancelarse. No en vano, la asociación todavía no ha cubierto cerca de 100.000 euros del año pasado, y continúa negociando con las líneas aéreas argelinas para intentar rebajar el coste del traslado de los menores.

Puesto en marcha a principios de los 90, el programa Vacaciones en Paz es todo un símbolo de la solidaridad internacional con los desfavorecidos y desplazados por la guerra.