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Valle Inclán en la Casa de los Capitanes, por José Antonio Felipe

Según la Real Academia Española, el Esperpento es un “género literario creado por Ramón del Valle-Inclán, escritor español de la generación del 98, en el que se deforma la realidad, recargando sus rasgos grotescos, sometiendo a una elaboración muy personal el lenguaje coloquial y desgarrado”. Al lado, como ilustración, podrían poner alguna foto de cualquier capítulo del proceso de convergencia del baloncesto insular. La de ayer, la de la rueda de prensa ofrecida en la Casa de los Capitanes, sería perfecta.

Por más que Félix Hernández, presidente del CB Canarias, quisiera señalar a los culpables (los que para su club son culpables), el Cabildo había pedido mesura a la hora de manifestarse, por aquello de que el canon aún está en manos del Tenerife Baloncesto, por lo que, muy a nuestro pesar, por nosotros y por ustedes, que son los que importan, se quedaron sin saberlo.

Conocimos, porque así lo dijo Fernando Clavijo, alcalde lagunero, que el año que viene se competiría con el CIF del Tenerife, pero, aunque Carlos Alonso, vicepresidente del Cabildo de Tenerife, le echó un capote, ni así logramos saber, al menos un poco, la fórmula para que ello sea posible.

Clavijo, como era de esperar, sí quiso dejar claro que no iba a ser él el que “disculpara”, al Gobierno de Canarias. Era lo normal, lo más aconsejable para él dado el desarrollo de los acontecimientos. Los aplausos que recibió al término de su comparecencia lo demostraron. Hoy es poco común ver que un político sea aplaudido.

El alcalde se marchó de la Casa de los Capitanes entre aplausos, Félix, que se ha partido el alma por los colores a los que quiere, entre lágrimas y los demás, a los que, más allá de los colores de cada uno queremos ver baloncesto de élite en la Isla a pesar de que algún intolerante vea fantasmas donde no los hay, nos quedamos pensando que no damos para más.

Me apuesto a que, a pesar de lo duro que ha sido el palo, seguiremos hablando de que la culpa es del Cabildo, curioso, porque gracias a él viven todos los clubes de élite de la Isla, hablaremos de los colores, de los nombrecitos, de la identidad, de la anterior fusión y de los cadáveres dejados por el camino mientras todos miran a otro lado. Todos creen que la culpa es de los intransigentes, sin ver que hasta aquí llegaron TODOS por las rencillas, por el pasado, por ser esperpénticos.