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Variables de la presidencia de Domínguez (y III) > Ángel Llanos Castro

Cualquier explicación empírica de las hipótesis que explican el desalineamiento cíclico entre los resultados electorales Nacionales y Locales del PP en Tenerife, requiere de un análisis mucho mayor que el de un artículo para que Manolo Domínguez y su equipo corrija esa traspaso de votos a nivel municipal entre unas elecciones y otras. Pero en dicho análisis estarían incluidos, entre otros, los siguientes tres criterios.

El primero es las características de los candidatos. Los ciudadanos quieren a unos alcaldes cercanos, no elitistas. Quieren unos candidatos a los que conozcan, no recién llegados. Quieren unos equipos estables, que se mantengan varios mandatos tanto gobernando como ejerciendo la oposición. Cambiar con frecuencia de cabezas de lista (en Santa Cruz el PP no ha repetido candidato dos veces seguidas en toda la democracia y CC estuvo 16 años con el mismo), puede desorientar al electorado. Al igual que la diversidad de funciones, ya que los electores valoran la dedicación exclusiva a los problemas de cada municipio y no estiman la acumulación de varios cargos públicos en un mismo político. El segundo es la claridad de los programas electorales y la adaptación a la realidad local. Estos deben basarse en el conocimiento exhaustivo de los problemas diarios, algo que sólo es posible si los candidatos, durante varios años, se han ido empapando poco a poco de ellos en primera persona, barrio a barrio, calle a calle, y casa a casa. Se puede conocer una localidad leyendo ‘sobre ella’, pero sólo se dominarán sus necesidades si se ha convivido ‘entre ellas’. Y el tercero es la nitidez en la defensa de los principios y de los valores que caracterizan a las siglas que representan. El PSOE no tiene complejos en defender el aborto libre y gratuito o la adopción de niños por parejas del mismo sexo. CC plantea abiertamente sus cimientos nacionalistas. Y si en la última cita electoral nacional fueron mayoritariamente respaldados los principios y los valores conservadores propios del humanismo cristiano, de las políticas económicas de centro-derecha y de la firmeza en las actuaciones políticas, también son válidos en el ámbito local (así lo hizo el PP, entre otras ocasiones, en 1995 en La Laguna, obteniendo 8 concejales, 2 más que en 2011).

No cabe duda de la superioridad intelectual de autores como Arrow, Buchanan, Tullock y, especial, Anthony Downs a la hora de indicar que la democracia liberal funciona como el mercado, tal y como Schumpeter planteó hace casi 100 años: los partidos intercambian votos por programas electorales. Pero aún hay espacio para la utopía.

*Exportavoz del PP en el Cabildo de Tenerife y en el Ayuntamiento de Santa Cruz