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Absuelven al cirujano plástico que no homologó su título argentino

La vista oral se celebró en el Palacio de Justicia el pasado mes. / DA

TINERFE FUMERO | Santa Cruz de Tenerife

El cirujano plástico de origen argentino que fue imputado por un delito de intrusismo y tres de lesiones ha sido absuelto por el juzgado de lo Penal número 2 de Santa Cruz de Tenerife tras un larguísimo proceso que arranca de hechos acaecidos en 1993 y cuya primera denuncia se presentó nada menos que 1996.

La sentencia, que adelanta hoy DIARIO DE AVISOS, sí condena por intrusismo a su ayudante, una grancanaria de 58 años, siendo fijada una pena de multa por cinco meses a razón de cinco euros al día (un total de 750 euros), concurriendo en su caso la atenuante de dilaciones indebidas.

Como recordarán los lectores, la Fiscalía retiró sus acusaciones contra el cirujano plástico en la vista oral, concretamente la de intrusismo al inicio y las de lesiones justo antes de que quedara visto para sentencia. Por contra, las acusaciones particulares de tres clientes del galeno que se entendían perjudicadas solicitaban penas de prisión y de inhabilitación para el ejercicio de su profesión que en algunos casos llegaba a los seis años de privación de libertad. Según auguró uno de los abogados a la conclusión de la vista, es muy probable que al menos una de estas mujeres se presente recurso contra esta sentencia.

Precisamente la vista oral se significó por la poco habitual concurrencia de letrados, ya que a los cuatro acusadores (el público y los tres particulares) y los dos defensores hay que sumar a los representantes jurídicos de cuatro compañías aseguradoras y de las tres clínicas privadas de la Isla de Tenerife donde se llevaron a cabo las operaciones a las tres demandantes, que tuvieron lugar en los años 1993 (esta mujer falleció por causas no relacionadas con el caso), en 1996 y, en el caso de la tercera, en dos ocasiones: 1997 y 2003. Ninguna de esas empresas tendrá que responder dado el fallo.

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No concluyentes

La sentencia da por probado que el cirujano, si bien está en posesión del título como tal y especializado en Argentina, también es verdad que no lo ha homologado en España, al punto que no superó una prueba al respecto. Ahora bien, el delito de intrusismo no se da cuando se trata de especialidades, pues éstas legalmente no son títulos académicos en nuestro país salvo la excepción legal de la odontología, tal y como recoge numerosa jurisprudencia del Supremo. En el caso de la condenada sí hay intrusismo porque trabajó como enfermera y sólo es auxiliar de clínica. En cuanto a las lesiones, y tras lamentarse el juez de las ausencias de algún experto muy relevante para el caso, viene a concluir el riesgo existente en este tipo de operaciones en cuanto a los daños sufridos y el hecho de que los especialistas que sí declararon no fueron concluyentes para el juez sobre la existencia de una mala praxis por parte del cirujano en cuestión.

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