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Aviso para Pérez> Francisco Pomares

La única explicación razonable a los resultados del Congreso del PSOE canario es la que tiene que ver con el malestar general -de los afiliados y simpatizantes del partido- en relación al rol dependiente desempeñado por los socialistas en el Gobierno de Rivero en estos tiempos de crisis. Con un año de gestión a las espaldas, los socialistas no han logrado diferenciar sus políticas de las de Rivero. En lo difícil para los ciudadanos -los ajustes y recortes- se amparan en el discurso del silencio, pero apoyan sin fisuras las decisiones del Consejo. En la parte más política -establecimiento de las prioridades, enfrentamiento con Madrid, conflictos con los medios- en la práctica o siguen los pasos que da Rivero, o no le contradicen. Es normal que en el PSOE haya un profundo malestar.
Aun así, José Miguel Pérez ha logrado hacerse reelegir, legitimando con ello su política de pacto y respaldo silencioso a las políticas de Rivero. Pero tan solo ha cosechado un exiguo 53 por ciento de los apoyos, un resultado fatídicamente idéntico al logrado por Paulino Rivero en el reciente congreso coalicionero. A ambos, Rivero y Pérez, se les ha castigado en sendos congresos sin alternativa, en una metáfora perfecta del signo de los tiempos: esto es lo que toca hacer, pero se hace con absoluta desgana.
Con un resultado que refleja la división de los socialistas canarios en relación con el liderazgo de su secretario general, Pérez ha ligado su proyecto personal y político a Rivero y ha pagado el peaje de esa decisión sufriendo un duro castigo. Ese castigo en forma de un masivo voto en blanco a su candidatura, ha sido casi unánime en las organizaciones socialistas de Tenerife, que -en el PSOE canario- representan casi la mitad del partido.
Hacia el futuro, un futuro de evidente debilidad para la dirección que encabeza Pérez, habría que plantearse cuanto podrá soportar el socialismo insular la aplicación de las medidas de ajuste leonino que debe afrontar este Gobierno, y que el PSOE crítica sañudamente cuando es el PP quien las aplica. Sostener un doble discurso es difícil, aunque en política es la habilidad que primero se aprende. Pero asumir sin reservas nuevas rebajas de sueldo de los funcionarios, nuevas subidas de impuestos al consumo y el despido masivo de empleados públicos parece incompatible con la estructura genética del socialismo canario. Quien sabe… quizá Pérez haya recibido el aviso que necesitaba para entender que su noviazgo con Rivero o renegocia las condiciones o tiene fecha de caducidad.