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Cinco recuentos> Francisco Pomares

No se lo creían: el sector Paulino forzó hasta cinco recuentos de la votación en el comité local coalicionero de Santa Cruz de Tenerife. De los 52 compromisarios electos, cada uno de su padre y de su madre, podría decirse que 46 pertenecen al grupo apoyado por el concejal del distrito Suroeste, Hilario Rodríguez, un hombre próximo a la candidatura insular de Fernando Clavijo. Bermúdez evitó su probable derrota no presentándose, pero ni uno solo de los concejales del oficialismo salió en la votación. De los 121 candidatos presentados para 52 puestos de compromisario, la concejala Ángela Mena quedó por detrás de los cien primeros. Lo mismo le ocurrió a Dámaso Arteaga, muñidor de los movimientos pro Rivero en el último cónclave nacionalista. Una derrota en toda regla, pues, de los que en el Congreso Nacional optaron por la lista no consensual de Rivero y ahora reclaman integración y consenso.

Alguno de los rechazados por las bases podrán de todas formas asistir al Congreso como compromisarios. Junto a los 52 cargos elegidos en votación libre y secreta en asamblea, y cinco que se nombran en representación de Jóvenes Nacionalistas -la organización cantera de Coalición-, el comité local de Santa Cruz nombra a siete compromisarios directamente entre los cargos públicos del partido en el municipio. Se trata de un sistema anclado en los viejos mecanismos de cooptación que durante muchos años han limitado la democracia interna en el partido. Un coladero para los derrotados.

Pero ese rescate de consolación es lo de menos. La clave de este vuelco es que se produce precisamente en el único comité local importante que apoyó desde Tenerife la candidatura de Rivero en el Congreso Nacional. Y es que algunas cosas parecen están cambiando en el partido. Da la impresión de que los afiliados están muy enfadados por los resultados de un congreso en el que Rivero logró imponer su candidatura bipresidencial gracias a la hipertrofia de la delegación grancanaria, que contaba en el congreso con el mismo número de compromisarios que Tenerife, cuando su peso político es absolutamente irrisorio. La mayoría de la organización tinerfeña se siente porculeada por los resultados de un Congreso Nacional, en el que el alcalde Bermúdez rompió con la unanimidad tinerfeña e inclinó la balanza en contra de sus compañeros. Por eso, a pesar de que ahora se proclama firme defensor de la candidatura de Clavijo, le han castigado en su propio comité local con un resultado abochornante: ni uno solo de sus concejales. Hilario Rodríguez sí salió: entre los primeros de la lista.