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Eduardo Doménech: “Aquí no sobra nadie”

Eduardo Doménech. / JAVIER GANIVET

DIARIO DE AVISOS | Santa Cruz de Tenerife

El rector de la Universidad de La Laguna, Eduardo Doménech, reclamó unidad de acción para buscar “las mejores alternativas para superar este momento de profunda crisis” en la sesión claustral celebrada el pasado miércoles y aseveró que “Aquí no sobra nadie”, ni profesorado, “si queremos ofrecer una enseñanza de calidad”; ni personal de administración y servicios, “si queremos gestionar de forma eficiente nuestra actividad académica”; ni alumnado, “si queremos ser fieles a nuestra vocación de universidad pública”.

La sesión claustral celebrada el pasado miércoles en la Universidad de La Laguna estuvo prácticamente dedicada a los recortes presupuestarios por la crisis económica y al futuro de la educación superior en las islas. Tanto el rector, como el director general de Universidades –invitado al debate- como los grupos claustrales, fueron muy críticos con los reales decretos emitidos por el Gobierno de España y que suponen, en opinión de muchos, el inicio del desmantelamiento del servicio público de la educación a través de un cambio de modelo mucho más profundo.

La reunión del órgano colegiado, que tuvo lugar en el Aula Magna de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales, comenzó con un homenaje al que fuera vicerrector de Planificación e Infraestructuras, Pablo González Vera, fallecido recientemente, y al que el Claustro le dedicó un minuto de silencio para honrar su memoria.

Ante la cascada de recortes que se avecinan, algunos grupos claustrales solicitaron unidad de acción, como también pidió el rector, en el sentido de que ahora más que nunca las medidas que se tomen para afrontar esta crisis necesitan del mayor consenso posible, no solo internamente, sino también con la ULPGC y el propio Gobierno de Canarias.

El rector de la Universidad de La Laguna, Eduardo Doménech, quien hizo un repaso pormenorizado de las acciones llevadas a cabo por la ULL para aclarar la situación y mostrar su total rechazo a estos recortes.

Doménech también reclamó unidad de acción para buscar “las mejores alternativas para superar este momento de profunda crisis”, señaló. En su opinión, no puede perderse de vista que “esto no es sólo una operación financiera de recortes en el sector público, sino que la imposición que se le está estableciendo al Estado para reducir el déficit se ha instrumentalizado, a modo de pretexto perfecto, para iniciar un reforma profunda y estructural de lo público”. Para el rector, “lo que el gobierno ha establecido como diana de su reforma ultraliberal son los núcleos centrales del estado del bienestar: la sanidad, la educación y la atención a los desfavorecidos”.

Preguntado en muchas ocasiones por el plan que tiene la ULL para afrontar la crisis, el rector reconoció no tenerlo, y esgrimió para ello tres razones: la primera, por el contexto cuantitativo de reducción presupuestaria, que más allá del 5% de rebaja salarial y subida de tasas, no está definido.

“Esa ha sido una de las exigencias centrales que este rector ha hecho a los responsables de Hacienda y de Educación. Desde el Gobierno de Canarias se nos ha exigido la aplicación de los criterios de aumento de carga docente establecidos en el real decreto de abril, en la idea de que cuantifiquemos el excedente de profesorado que ello significaría; sin embargo, este rector siempre ha defendido que la aplicación de esta norma no tiene por qué traducirse en despidos, sino una redistribución de la carga docente para mejorar nuestra calidad docente, investigadora y de transferencia, así como para reconocer la amplia diversidad de las tareas de gestión universitaria”, apuntó el máximo responsable de la Universidad de La Laguna.

La segunda razón fue explicada por el rector con la siguiente sentencia: “No seré yo quien asuma el papel que no quieren asumir los responsables autonómicos. Son ellos quienes deben hacer explícito su compromiso con la educación pública en general, y con las universidades públicas canarias en particular, a través de sus decisiones presupuestarias”.

“Digan ustedes –en referencia al Gobierno regional- si sobra profesorado, cuantifíquenlo, y a partir de ahí adopten las decisiones que, en el ámbito de sus competencias de financiación, deban desarrollar”, resaltó el rector. El tercer argumento esgrimido por Doménech para no definir un plan de actuación es porque entiende que las medidas para afrontar esta situación “deben ser adoptadas lo más colegiada y participativamente posible”.

Principios de actuación

El rector explicó también que auque no tenga un plan formalizado, sí tiene las “ideas claras” sobre lo que hay que hacer en este contexto, y desglosó como punto de partida la “transparencia total y contraste de posiciones con todas las partes” y un principio fundamental: “Aquí no sobra nadie”, aseveró, ni profesorado, “si queremos ofrecer una enseñanza de calidad”; ni personal de administración y servicios, “si queremos gestionar de forma eficiente nuestra actividad académica”; ni alumnado, “si queremos ser fieles a nuestra vocación de universidad pública”.

Apuntó asimismo que “mientras la universidad pueda absorber las reducciones a las que someta el gobierno, restando en otros capítulos del presupuesto, no se afectará el capítulo de personal”. El rector señaló que en el caso de que las restricciones sobrevenidas traspasen la barrera de lo asumible con otras partidas presupuestarias, y por tanto haya que reducir personal, “se afectará la parte de la plantilla a tiempo parcial que sea necesaria para afrontar la reducción presupuestaria, estableciendo de forma negociada los criterios que se aplicarán para la reducción de este colectivo”.

En el caso de que las restricciones presupuestarias vayan más allá del personal docente a tiempo parcial y afecte al profesorado permanente, “entonces esto supondrá un cambio profundo en el modelo actual de universidad tal y como la conocemos en la actualidad y, por tanto, acarreará un replanteamiento profundo de los principios y modos de funcionamiento que hasta ahora hemos aplicado”.

En este escenario, el rector afirmó que se resistirá con las herramientas legales que disponga, se movilizará e instará a la comunidad universitaria a que se movilice “en contra de este atentado estructural a la universidad pública”, y, por último, “si al final prevalece la ley del más fuerte, dígase Gobierno Central y Gobierno autonómico, este rector como responsable público se pondrá a la faena para hacer que la ULL supere la adversidad y salga de esta crisis lo menos debilitada posible”, concluyó.