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El Tribunal Supremo rebaja de 2 años a 9 meses sanción a una juez por ausencias injustificadas

EFE | Madrid

El Tribunal Supremo (TS) ha rebajado de dos años a nueve meses la sanción impuesta a una juez de Móstoles (Madrid), que había sido suspendida por una falta muy grave de desatención, absoluta carencia de motivación y ausencias injustificadas al considerar que no se tuvo en cuenta la enfermedad que padecía.

Así lo ha acordado la Sala de lo Contencioso-Administrativo en una sentencia en la que anula la sanción de dos años que le impuso el pleno del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) en julio de 2011 por una falta muy grave de desatención por apartarse “sin ninguna justificación” de los deberes que con absoluta claridad le impone la ley.

El alto tribunal considera acreditado en su sentencia que la titular del Juzgado número 3 de Móstoles, tras ser absuelta del delito de falsedad documental del que le acusó el Ministerio Fiscal en 2010, y una vez reincorporada suspendió en varias ocasiones la celebración de juicios de faltas.

“Teniendo en cuenta que todos se celebraron finalmente, por lo que no se vio perjudicado el derecho a la tutela judicial de las partes”, precisa el Supremo, “no parece proporcionada una sanción de dos años de suspensión”, motivo por el que la sustituye por una de siete meses.

Por su parte, la magistrada sostiene en su recurso que “el CGPJ ha tenido en cuenta todo lo que le podía perjudicar a la recurrente y silencia todo aquello que podía conducir a una justa valoración de lo sucedido”, y añade que no se valoró “ni la situación del Juzgado, ni su enfermedad, ni el estado psíquico de quien se incorpora después de una suspensión de funciones revocada por un fallo penal absolutorio”.

En concreto, la juez subraya que informó al Juzgado de que no asistiría por las mañanas, así como dio orden a la Policía de poner a los detenidos a su disposición a partir de las 16.30 horas porque “estaba tomando medicinas y necesitaba dormir mucho por las mañanas”.

El Supremo no rebate estos extremos y afirma en su resolución que la juez padecía un trastorno obsesivo-compulsivo de la personalidad, junto con un importante estrés laboral que le obligaba a seguir un tratamiento médico con importantes efectos secundarios, por lo que atenua su responsabilidad.

Sin embargo, el Supremo sí que confirma las otras dos sanciones de suspensión por un mes por absoluta y manifiesta falta de motivación en sus resoluciones, y otra sanción de advertencia por ausencias injustificadas por la que fue multada con 150 euros.EF