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España sobrevive a la lesión de Sterbik con un ejercicio de fe

El jugador de la selección española Gurbindo (i) lanza a puerta ante la oposicion del serbio Beljanski. | EFE

EFE | Londres

La selección española de balonmano arrancó su participación en los Juegos Olímpicos con una vibrante victoria (26-21) sobre Serbia, en un encuentro en el que el conjunto español se sobrepuso a la lesión de Arpad Sterbik gracias a una intensísima defensa, que le permitió remontar los cuatro goles de desventaja con los que concluyó la primera mitad.

Tal y como ocurriera hace un par de meses en el preolímpico de Alicante, el seleccionador español, Valero Rivera, volvió a apostar por una férrea cobertura 6-0 con constantes salidas para frenar a los temibles cañoneros serbios.

Aunque la mejor arma del conjunto español para contener a Marko Vujin y Momir Ilic estaba atrás en la portería, donde Arpad Sterbik confirmaba el buen momento de forma que destacaban los días previos los técnicos españoles con cinco paradas en los diez primeros minutos de juego.

Pero la mala suerte que persigue al guardameta de origen serbio desde su nacionalización volvió a cebarse en Sterbik, que debió abandonar con urgencia un minuto más tarde la pista a causa de una lesión, tal y como ocurriera hace dos años en el Europeo de Austria, cuando Sterbik, en su estreno como español, sólo pudo disputar dos minutos de campeonato.

Un percance que golpeó duramente la moral del equipo español, que sin la presencia de Sterbik pareció perder por completo la confianza en un sistema defensivo, que requiere una fe inquebrantable en el portero, dados los numerosos espacios que dejan las continuas y constantes salidas.

Seguridad que no pudo aportar José Javier Hombrados, que completamente frío, no fue capaz de atajar ni un solo balón en toda la primera parte, lo que generó todavía más dudas si cabe a una defensa, en la que ya nadie sabía si salir o refugiarse sobre la línea de seis metros.

Dudas que no tardaron en contagiarse al ataque español, que sin la capacidad de lanzamiento de los serbios, se enredó cada vez más y más ante el cerradísimo 6-0 serbio, que no dudaba en conceder tiros y más tiros a una primera línea española, que no tiene entre sus fuertes el lanzamiento exterior.

Problemas y más problemas que no tardaron en traducirse en el marcador en el que España paso de vencer por 6-4 a los trece minutos de juego, a perder por 6-7, tres minutos más tarde tras un parcial de 0-3 de los balcánicos.

Un aviso de lo que ocurriría minutos más tarde cuando Serbia, la vigente subcampeona continental, dio el estirón definitivo en el tanteador con un demoledor parcial de 2-7 que dejó a España al descanso con una inquietante desventaja de cuatro goles (10-14)

Diferencia que obligó al seleccionador español Valero Rivera a buscar novedosas soluciones, como la presencia de dos pivotes en ataque, con el fin de abrir una defensa serbia que se había convertido en hermética en los últimos minutos del primer tiempo para el conjunto español.

Variaciones que unidas al renacer de Hombrados, que detuvo hasta cuatro paradas en el arranque del segundo período, permitieron a España volver a igualar la contienda (16-16) a los diez minutos de la reanudación.

Pero el efecto sorpresa pronto empezó a diluirse, reduciendo el ataque español a las acciones individuales del central Dani Sarmiento, lo que facilitó enormemente la tarea al cuadro serbio, que de la mano de Ilic, autor de cinco goles en la segunda parte, retomó la delantera (18-20) en el marcador.

Pero España no estaba dispuesta a rendirse, y mucho menos Jorge Maqueda, que con un espectacular robo de balón pareció revivir definitivamente a la selección española, especialmente en defensa, donde los Guardiola, Morros o Víctor Tomás, sin olvidar, como no, a un cada vez más entonado Hombrados lograron anularon por completo al ataque serbio.

Circunstancia que permitió a España protagonizar un emocionante remontada con un parcial de 0-6 en los siguientes cinco minutos, que situó a España con una ventaja de cuatro tantos (24-20) a cinco minutos de la conclusión, que los de Valero Rivera (26-21) ya no dejaron escapar.