Sin complejos>

Fuego y pólvora> Fernando Fernández

Afortunadamente, pese a todo hay algunas buenas noticias. Después de tres años opinando sobre la actualidad en este mismo espacio dominguero, antes del veraniego asueto dejaré constancia de algo noticioso que invite al optimismo. En días recientes hemos escuchado a don Cayo Lara hablar de nuestras calles rociadas de gasolina; a don Arturo Mas llamar a la rebelión contra el Gobierno de la nación; los mineros anunciaron que Madrid reventaría y ese sindicalista de la UGT, millonario y ex consejero de Bankia habló de un Madrid en guerra. Aquí, en el DIARIO, leí que padecemos un gobierno de la rancia derecha nacionalcatólica que desprecia al Estado. Todo muy democrático. Si ET decide regresar ahora, pensará que se ha equivocado y ha vuelto a la España del 36.

Pese al fuego que quema nuestros montes recibimos algunas buenas noticias. Hemos disfrutado con las tres copas ganadas por la selección española de fútbol y debo agradecer a don Juan Padrón que nos haya facilitado verlas de cerca durante unos días. En la polémica sobre la reforma de las administraciones públicas para hacerlas menos onerosas, los alcaldes canarios dicen que eso no va con ellos y el de la capital de la isla majorera argumenta que en Canarias sólo viven del dinero público el 60% de los concejales. ¡Coño! ¿Sólo el 60%? Me restriego los ojos, vuelvo a leer y sí, ha dicho sólo el 60%. Como diría un mago, pego a hacer números y me salen unos cuantos, pero no sé si son muchos o pocos. Tal vez don Marcial Morales y yo tenemos distintas varas de medir; recuerdo cuando a la vuelta de un viaje a Cuba, siendo consejero del Gobierno regional, alabó lo que allí había visto; mis lectores saben lo que yo pienso de aquella dictadura. A solo dos mil euros al mes, háganme el favor de calcular durante sus vacaciones lo que nos gastamos en concejales. En sólo el 60% de ellos, según don Marcial.

El pasado fin de semana estuve en La Palma y por fin encontré unos buenos puros que hacen honor a la fama que siempre tuvieron. No son como unos habanos de primer nivel que cuestan una fortuna, pero en Breña Alta Richard hace unos puros muy bien torcidos, queman bien, su aroma es excelente y dejan un buqué algo amargo pero aceptable. Crucé la cumbre y fui a parar al Puerto de Tazacorte donde se puede comer buen camarón y pescado fresco con mojo. Ya se sabe que los bagañetes son alegres y solidarios. Pasó ya tiempo desde que al grito de “¡Viva Tazacorte libre e independiente!” se convirtieron en el más joven de los municipios palmeros; sin perder su idiosincracia, ya no viven solo del trabajo en la platanera de los terratenientes. El Puerto es hoy atractivo, colorista y su playa atrae a visitantes de toda la Isla. Se ve la mano de don Gregorio Guadalupe. Si consigue que terminado el muelle deportivo y pesquero, allí quede un paseo marítimo como apuntan los indicios, se hará perdonar la especie de pirulí que toleró allá por los 80, cuando doña Lola Palliser hizo una piscina que, aunque nunca tuvo agua, ahora está mas limpia y no se ven los condones como hasta hace unos años.

Por estos sures en fiesta, los voladores y las ruedas de fuego suenan como cañonazos e iluminan el cielo como en las noches de luna llena. El fuego y la pólvora forman parte de nuestro mestizaje cultural, al fin y al cabo mediterráneo. En eso no se nota la crisis y los realejeros Hermanos Toste hacen su agosto particular. Tengan un buen verano y tomen el aire fresco de nuestro litoral, que el otoño vendrá caluroso.