LA ÚLTIMA (COLUMNA)>

La colisión> Jorge Bethencourt

Los científicos del CERN han descubierto la partícula responsable de la cohesión de la materia. Es una lástima que haya sido después de la celebración del congreso de Coalición Canaria. En todo caso, el bosón de Higgs, que tiene nombre de personaje del Señor de los Anillos, ha sido descubierto en un acelerador de partículas enterrado en las entrañas de la Tierra para esconderse del ruido de fondo que produce el universo, la radiación cósmica que impacta contra la Tierra. Aunque no hay pruebas, ahí abajo deben estar también las ideas de la gente que nos gobierna. Llegar al poder es enterrarse profundamente en las entrañas del poder, que es un planeta árido, donde no llegan los desesperados mensajes que lanza un universo en pleno colapso. El Gobierno de España va a cometer un nuevo paquete de medidas de salvación nacional. Como el lenguaje se torna cada vez más apocalíptico, es difícil calcular el impacto de las medidas a través de la intensidad de las palabras utilizadas. Algunas expresiones, como “medidas imprescindibles”, están dando paso a nuevas tales como “inaplazables” o “urgentes”, que son el paso previo a “desesperadas”. A Rajoy le quedan pocas alternativas. Una es la privatización de grandes empresas nacionales, como Renfe, Loterías, Aena o Paradores Nacionales y vender las participaciones del Gobierno en algunas grandes empresas privadas. Pero esa es una pistola de un solo tiro, aunque sea un disparo de entre veinte y cuarenta mil millones de euros. Si el PP ataca el problema de fondo, la reducción del gasto público, entraremos en el choque de la materia y la antimateria. La caída de las subvenciones, el recorte de las pensiones, el despido de empleados públicos… El fin de los tiempos y el apocalipsis del Estado burocrático. La segunda vía supone, en la práctica, un nuevo zarpazo a las comunidades autónomas. Y para algunas de ellas, que se encuentran en un precario equilibrio financiero, puede ser el descabello político. Hasta hoy, las administraciones han resistido el embate de la tormenta sin echar masivamente tripulantes por la borda. Pero la fuerza del huracán está llegando a su máximo apogeo y esto va a ser como el colisionador de hadrones (lean bien, lean bien) pero con dos gigantescos trenes de mercancías dirigidos el uno contra el otro. Por una parte los que quieren mantener el quiosco tal y como está (porque al fin y al cabo ha funcionado bien en muchos años y tal) y por la otra la triste, estúpida y desagradable realidad que impide mantenerlo. Prepárense que esta segunda reforma va a ser de bosones.
Twitter@JLBethencourt