DA2> diario de tu hijo

“Más agua, mamá”

INMA MARTOS | Santa Cruz de Tenerife

Con estos calores la deshidratación acecha. Sobre todo a las personas con mayor vulnerabilidad, entre ellas los niños recién nacidos, las personas mayores y quienes sufren alguna enfermedad. Los bebés tienen más dificultades que los adultos a la hora de regular su temperatura, por lo que hay que estar alerta de los signos que puedan darnos pistas de cuál es su estado.

Como los niños recién nacidos no saben pedir, quizá lloren más y estén molestos porque tienen sed. Si el pequeño es lactante, la madre ha de tener en cuenta que debe beber mucho más líquido del habitual: si la madre está hidratada, el bebé lo estará también. Se recomienda sobre todo beber agua y zumos naturales, así como ofrecerle al pequeño el pecho con más frecuencia que de costumbre.

La hidratación, cuando el bebé toma biberón y no leche materna se ha de realizar a base de agua o infusiones. Habrá que intercalar el biberón con tomas frecuentes. Es importante ofrecer líquido muy a menudo a los niños ya que las tomas de biberón no son suficientes para mantener una hidratación correcta, ni siquiera con temperaturas normales.

A parte de esto que confirma la pediatra del centro hospitalario USP La Colina, Elena Fraga, también es fundamental evitar en estos días la exposición al sol de los bebés y los niños para la prevención de un posible golpe de calor que va acompañado también de deshidratación.
Un golpe de calor provoca en los pequeños unas décimas de fiebre que puede subir dependiendo de la intensidad del mismo, adormecimiento, así como otros síntomas que hay que observar, como son la sequedad en la lengua, el hundimiento de los ojitos o la falta de lágrimas cuando llora.

Prevención

Para evitar estos golpes de calor no se debe dejar a los niños en sitios cerrados con poca ventilación que podrían dar lugar a un desvanecimiento o, en el caso de períodos de tiempo prolongados incluso al fallecimiento del bebé o el niño. Cuando se observen las alteraciones citadas, lo primero que se ha de hacer es acudir inmediatamente a un centro de salud para que sea el pediatra quien valore el estado, destaca la doctora Fraga. El uso de protectores solares, gorras y ropa cómoda y fresca, ayudará a prevenir también problemas por la temperatura. En este sentido, algunos pediatras afirman que muchos padres tienen la costumbre de abrigar a sus bebés más de lo que lo necesitan. Por otra parte, a la hora de acudir a la piscina o a la playa, además de evitarlo en las horas que el sol es más fuerte -entre las once de la mañana, y las cuatro de la tarde- hay que recordar que nunca sobran las sombrillas o la ropa que aunque ligera, pueda proteger a los niños de los rayos UVA.