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Noticias> Francisco Pomares

A veces resulta sorprendente la forma en la que los medios de comunicación hacemos frente a las noticias. Cuando ocurre algo, por ejemplo, los recortes del Gobierno, hay que llenar páginas y páginas con noticias relacionadas de alguna forma con lo ocurrido. Los periodistas -más aún los periodistas de provincias, que trabajamos en medios donde un día toca hablar de sucesos, otro de tribunales y otro de carnavales- nos las vemos y deseamos. Somos expertos en nada, pero a veces tenemos que escribir de todo. Al final, es frecuente acabar rebuscando en estadísticas y análisis ajenos para construir interpretaciones propias como Dios nos da a entender.

Por eso es fácil leer cosas que le dejan a uno un poco patidifuso: por ejemplo, leo que cada familia canaria gastará al mes 140 euros más como consecuencia de la subida del IGIC aprobada por el Gobierno de Rivero. Si eso fuera cierto, significa que la subida del IGIC va a afectar entre el 7 y el 14 por ciento al salario neto medio en Canarias, en función de que en la familia en cuestión trabajen una o dos personas. ¿Es eso posible? No. Pero el papel -el que se publica, pero también el que se escribe para justificar las decisiones de los políticos- aguanta muy bien casi todo lo que le echen encima.

Leo también -al lado de la noticia anterior- un interesante cálculo perfectamente hilvanado que asegura que la reducción de concejales “aumentará en más de veinte millones [de euros] las arcas públicas de las islas” (sic). Luego resulta que se trata de la reducción de concejales y de sueldos decretada por el Gobierno de Rajoy, pero que el asunto no tiene en realidad demasiada importancia práctica. Se trata sólo de un cálculo elucubratorio: ya saben que el Gobierno de la nación nos coló como propina gratificante, junto a los recortes que se aplican ya -a los parados, a la bonificación de contratos, a la dependencia, a los salarios- una serie de promesas de reducción del gasto que ocasionan los políticos que habría de producirse en los próximos años. Pero todavía no ha aclarado el BOE cómo se planteará la reducción salarial que se nos promete para los alcaldes, y lo único que se sabe es que lo de reducir un tercio el número de concejales no va a ocurrir por lo menos hasta las elecciones de 2015, es decir que a lo peor para entonces hay que estar haciendo cálculos muy diferentes, e incluso ya no son ni en euros.

Lo dicho: uno añora los tiempos en que los periodistas nos dedicábamos a contar lo que le pasaba a la gente, y no a escribir de lo que parece que es obligatorio hacerlo.