EL DIARIO DEL COACH>

Reinventándote> Andrés Brito

Paro. ¿Qué imágenes, emociones o ideas te surgen cuando escuchas esta palabra? Acaso se trate de un bagaje que no te haga sentir bien dadas las connotaciones negativas que se asocian a la pérdida del empleo y a la situación de incertidumbre que se cierne sobre quienes lo padecen.

Observa tus miedos sin que por ello te sientas culpable. Es natural temer a los cambios, a lo que desconoces, a equivocarte. No obstante, el coaching existe para ayudarte a explorar nuevos sentidos, o sea, para re-significar.

Cuenta la leyenda que cuando Adán y Eva fueron expulsados del Paraíso, el ángel encargado de custodiar la entrada del Edén con una espada flamígera prendió fuego, sin querer, al rosal en el que anidaba un ave que empezó también a arder. Dios, viendo cómo se quemaba un ser inocente, le concedió entonces la facultad de renacer de sus cenizas más bella, incluso, de lo que era antes de calcinarse. Su nombre era fénix. La idea consiste en que las mismas llamas que te hacen arder sean las que regeneren tu plumaje: el desempleo te abre nuevas posibilidades, te brinda, sobre todo, la oportunidad de reinventarte, de hacer acopio de todas tus habilidades y cualidades y lanzarte a nuevos destinos.

Abre tu mente: acaso sea una invitación a cambiar de residencia, de ámbito laboral o de expectativas económicas para que sean, incluso, más ambiciosas.

La resignificación que te propongo si acabas de quedarte sin empleo es la de renacer de la quema con más vigor que antes planteándote estas poderosas preguntas: ¿Qué es lo más importante que has aprendido sobre ti durante esta fase que concluye no solo como profesional sino como ser humano?

A pesar de las apariencias, ¿qué tiene de positiva esta nueva situación? ¿En qué te gustaría trabajar ahora? ¿Te has planteado que puede que tengas talentos que aún no has explorado? ¿Qué harás para ponerlos a funcionar? ¿Qué vas a hacer desde hoy mismo para generar un cambio en tu situación? ¿Qué vas a dejar de hacer? ¿Con qué recursos cuentas? ¿Dónde hallarás nuevos recursos? ¿Qué lugar ocupa el trabajo en tu escala de valores? ¿Qué harás para que aquellas cosas que para ti son más importante en esa escala no se vean afectadas de forma negativa? ¿Con quién conviene que hables? ¿A quién vas a visitar?
El truco es no focalizarte en tus carencias sino en explotar tus fortalezas.

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