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Sexismo cromático > Arun Chulani

Si eres de los que piensa que no se ha de aprobar un aspecto sin una explicación, eres de los míos. No me gusta aceptar nada sin saber el porqué. Sí, es cierto: hay algunos que no nos planteamos; son tan normales en el día a día que no producen incertidumbre alguna. Pero si os paráis a pensar, ¿por qué el anillo de matrimonio se lleva en el dedo anular?, ¿por qué el reloj se pone, por lo general, en la mano izquierda?, ¿por qué cuando hablamos con Dios se interpreta que eres una persona espiritual, pero si Dios se comunica contigo, la gente te toma por loco?, ¿por qué a los niños, el azul, y a las niñas, el rosa?

Aunque no lo parezca, el azul y el rosa no siempre fueron indicados así. Para situaros un poco en el pasado, el azul se correspondía como el color femenino, haciendo referencia a las princesas y a la Virgen. En cambio, el rojo era el masculino, de los príncipes y de Jesucristo. La inversión se dio con la llegada de los conflictos bélicos, donde los soldados vestían de azul, pasando a ser un símbolo de valentía, fuerza y resalte de los valores masculinos. Es entonces cuando el hombre pasa a ser azul.

Desde pequeño he visto a los niños y niñas envueltos en gamas cromáticas iguales respectivamente. Azul para hombrecitos, rosa para princesitas. Está bien que haya una historia, que haya un porqué, pero ¿somos conscientes de cómo influyen nuestras concepciones de lo que es un hombre y una mujer en la educación de los hijos? Ajustarse a unos prototipos preestablecidos en los que el hombre ha de correr tras una pelota de caucho y las mujeres copiar a una muñeca que vive feliz con su Ken queriendo disfrutar de su coche rosa… no tiene por qué ser siempre lo idóneo y correcto. No tiene por qué ser así.

Objeto de una educación sexista, niños y niñas no son tratados del mismo modo. Indirectamente, les hacemos ver la influencia de la sociedad en su propia ropa e identidad. Ahora bien: ¿hasta dónde llegan las diferencias naturales y hasta dónde las intervenciones socio-educativas indirectas? Sé que encontrar una respuesta correcta para este tipo de preguntas es difícil, pero es interesante planteárselas, analizando así cómo estamos educando a nuestros hijos y lo que queremos que ellos sean en un futuro. Todos los detalles cuentan.