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Un hotel abierto a la ciudad

El Iberostar Grand Hotel Mencey abre sus puertas al público que desee degustar sus platos y tener un momento de relax en su piscina principal. | DA

SANTY TORRES | Santa Cruz de Tenerife

Una comida con mucho buen gusto y un bañito en la piscina hacen las delicias de cualquiera en los meses de verano. Para convertir este plan en realidad, y en pleno centro de la ciudad, el Iberostar Grand Hotel Mencey abre sus puertas al público que desee degustar sus platos y tener un momento de relax en su piscina principal.

El edificio que, durante muchos años, se ha alzado como símbolo del lujo de la ciudad de Santa Cruz ,ofrece la posibilidad de disfrutar de la tranquilidad y el buen trato de este espacio. El precio de este bono que combina la piscina y la comida cuesta 45 euros. El pago se corresponde al uso de estas instalaciones para nadar o relajarse en la tumbona, y consumiciones por el valor de 30 euros en el restaurante Los Laureles, situado en el jardín anexo a la piscina.

La carta no puede ser más variada, pero en ella cobra especial relevancia los arroces, carnes y pescados. Aunque también se contemplan otros platos como cremas, sopas, ensaladas y, sin olvidar, la selección de los postres que endulzarán nuestro paladar.

El director del hotel, Daniel Cañibano, anima a la gente a probar esta experiencia asegurando que la idea ha sido siempre “rejuvenecer el Mencey”. Añade, que se mantiene el servicio de “exclusividad” que ha caracterizado siempre a la institución. Estas iniciativas ayudan a perder el miedo a pisar el edificio y supone, en cierto sentido, que el hotel se abre a la ciudadanía, y no sólo a sus huéspedes. “Es un plan alternativo para disfrutar de nuestros servicios, y sirve de puerta para los que después deciden hospedarse”, explica.