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Antonio Castro: “Hay renuncias personales que casi nadie valora y pocos agradecen”

"Uno de los fallos de Coalición Canaria en los últimos años es que ha desdibujado el hecho insular". / FRAN PALLERO

JOSÉ DAVID SANTOS | Santa Cruz de Tenerife

Sobrevivir en la primera línea de la política canaria durante más de tres décadas, le ha dado a Antonio Castro Cordobez (Tijarafe, 1946) el suficiente temple para esquivar preguntas dando respuestas y manejar juegos de palabras para mandar mensajes sin mentar a quien van dirigidos. Durante casi una hora, desgrana en un sillón de su despacho la actualidad política de las Islas y reitera varios mensajes casi con fervor. La idea de que “la política y lo políticos debemos adaptarnos a los nuevos tiempos” se cuela en casi todas sus reflexiones como queriendo reconocer que ahora es el momento de variar el discurso, de “volver a la política de verdad”. Además, no duda en criticar a los partidos y su forma de actuar; él, que ha sido un hombre de partido renunciando a “aspiraciones personales” en aras de dar estabilidad a diferentes gobiernos. Igualmente, insiste en dar una imagen de renovación para el discurso político y apuesta por las organizaciones y el trabajo en equipo: “Con malos músicos no se puede crear una buena orquesta; en cambio, un director apañado, con buenos músicos, puede interpretar un gran concierto”.

-Los ciudadanos no parecen tener una buena imagen del Parlamento, ¿lo cree justo?

“Lo considero injusto, más que nada por desconocimiento y por la vital importancia que atesora esta institución en una democracia, siendo insustituible y necesaria. Cuando se hacen críticas fáciles, demagógicas o carentes de rigor, se hace daño y no podemos olvidar que las instituciones democráticas acumulan aún muchos enemigos y los seguirán teniendo”.

-Pero, por ejemplo, se recela mucho de cuestiones como el gasto excesivo que se produce en esta sede…

“El presupuesto del Parlamento de Canarias es de los más bajos de España y desde 2007 a la actualidad las cuentas se han reducido en ocho millones, pasando de 24 a 16 millones; se han recortado las inversiones, bajado los sueldos y disminuido los gastos corrientes. Hemos adoptado medidas de austeridad y ahorro y el Parlamento ha tratado de ser solidario con la situación de crisis actual, pero que quede claro que la sociedad no puede vivir sin las instituciones públicas y, mucho menos, sin un parlamento; eso sería otro tipo de estado”.

-¿Está en crisis esta institución o el conjunto de la política?

“Está en crisis todo. En todos los ámbitos se han hecho cosas mal y con comportamientos que no proceden y en la política, por supuesto, que también. Ahora estamos en una etapa de transformación enorme y hay que tener el aplomo, la serenidad, el rigor y la seriedad para llevarla a cabo. Siempre dentro de lo que es un espíritu democrático y el respeto a los demás”.

-Cambiar… ¿Por ejemplo?

“En la clase política uno de los aspectos que tiene que cambiar es el funcionamiento de los partidos. Hay que adaptarse a los nuevos tiempos. Las instituciones están cada vez más centradas en las personas que las dirigen y la capacidad de intervenir de los políticos representantes de los ciudadanos ha ido disminuyendo a través del control o la disciplina de partido. La toma de decisiones es un aspecto que tiene que funcionar por la cultura política de la persona no porque se le imponga, pero, en la práctica, se impone”.

-Y eso tiene consecuencias.

“Por supuesto, hace que a otros poderes les sea más fácil imponer sus condiciones. Por ejemplo, con la crisis se ha visto que el poder de la banca y del capital ha condicionado la actividad política, ha habido una dejación del control de esos ámbitos, que es para lo que estamos, para que prevalezca la voluntad de los ciudadanos”.

-Entiendo que para usted esta legislatura está siendo, pese a todo, más serena, ¿ha desaparecido la crispación?

“Hay cuestiones de forma que me he preocupado siempre que se cuiden porque los ciudadanos a los que representamos esperan de nosotros un comportamiento normal, de personas que vienen aquí para entenderse, para trabajar juntos y eso en un colectivo de 60 personas es difícil que todo el mundo lo entienda igual. En cuanto a formas se ha ido mejorando, pero, enlazando con la pregunta anterior, todos los grupos parlamentarios deberían hacer un esfuerzo por mejorar la calidad de sus propuestas en detrimento de la cantidad. Hay muchas iniciativas, pero de calado y contenido menor. Diría que de manera generalizada, no solo en Canarias, el parlamentarismo debería centrarse más en la calidad que en la cantidad en beneficio de los ciudadanos. Y sería importante también que existiera más libertad de movimiento dentro de los grupos parlamentarios, no tanta directriz de partido, sabiendo, no obstante, que cada uno trabaja desde su ideología”.

-Coalición Canaria, partido en el que usted milita, lleva gobernando mucho tiempo, ¿se han alejado de la gente?

“El exceso, si es que se puede decir que puede haber exceso en eso, de las responsabilidades al frente de las instituciones exige esfuerzo y dedicación y hace que la tarea de estar cerca de los problemas de los ciudadanos y convivir con ellos provocando debates y reflexiones se vaya perdiendo. Además, se toman muchas decisiones desde las administraciones por dirigentes que pertenecen a un partido determinado y que no son debatidas previamente en los ámbitos de esos mismos partidos y el militante siente que no participa, se desanima y desencanta, su trabajo rinde menos y se pierde la ilusión. En Coalición Canaria queremos corregir esa tendencia y cuando se dice que hay que implantar una nueva forma de hacer política yo creo más bien que hay que recuperar la política en general; que los órganos del partido participen de las decisiones y que esta actividad sea algo más que ir cada cuatro años a votar o cada tres acudir a un congreso para elegir a una dirección u otra. Hoy en día, la política tiene que ser más abierta y más participativa, no solo para los militantes y simpatizantes, y hay que estructurar asambleas, foros de debate y recoger mecanismos para que los ciudadanos puedan participar, por lo menos opinando, se esté afiliado o no. Sería una manera de pulsar y de saber qué quiere la sociedad porque a veces los partidos también se cierran a la sociedad al meterse en las labores de gobierno y hacen dejación de otras funciones igual de importantes”.

-¿Tiene futuro Coalición Canaria y su modelo nacionalista?

“Aún no hemos llegado a la consolidación perfecta del nacionalismo canario; no está todo lo estructurado y lo unido que sería deseable. El nacionalismo canario es distinto del vasco o del catalán y si tratamos de funcionar como ellos vamos a fracasar”.

-¿Volver quizá al insularismo sería una fórmula o eso ya es parte del pasado?

“El insularismo no está pasado de moda, es una realidad. El acierto está en armonizar las siete singularidades que tenemos de manera que se le dé la mayor solidez al proyecto general de Canarias, un proyecto que no puede estar reñido con quitarle personalidad a la isla, todo lo contrario, y dándole espacio y normas comunes, solidaridad común, proyectos y normativas comunes. Uno de los fallos de Coalición Canaria es que ha desdibujando el hecho insular; hemos ido perdiendo fuerza global, porque un nacionalismo en el que La Palma, El Hierro o Fuerteventura, por mencionar tres islas tan solo, no esté bien representado no le sirve a Canarias. Ya nadie discute, tras 30 años de autonomía, que somos una tierra singular y que necesitamos de una política propia, sin intervención externa, sabiendo que tenemos, eso sí, que entendernos con el exterior; eso se llama nacionalismo. A raíz de estas últimas elecciones generales lo estamos viendo. Hubo enormes esperanzas en el Partido Popular en Canarias y en toda España. Sin embargo, es la pérdida de peso de Coalición Canaria lo que está siendo más negativo para las Islas; estamos en manos de las directrices de unos partidos que tiene otros objetivos y problemas, legítimos, sí, pero para los que Canarias es solo un punto más a tratar. Me parece que el nacionalismo canario está tan vivo y en el sentimiento de la gente que solo falta que creamos en nosotros mismos. Estoy seguro que nos iría aún mejor”.

"La política municipal en La Palma está en una situación inestable y poco coherente". / FRAN PALLERO

-¿Cree necesario modificar el Estatuto de Autonomía, por ejemplo, en cuanto al número de diputados regionales?

“No es un asunto prioritario. Hay comunidades que con menos habitantes tienen más diputados que Canarias. Si atendiéramos a la media estatal, el Archipiélago en lugar de 60 diputados contaría con 95 ó 105. En cambio, sí creo que la Constitución debe cambiar en varios aspectos y uno de ellos es el encaje de Canarias en el Estado y como consecuencia de ello tener un estatuto más avanzado en cuestiones, por ejemplo, fiscales. Evidentemente, en esta situación creo que no es el momento para un proceso así y reformar el Estatuto sin variar la Constitución sería quedarnos igual”.

-Los mentideros políticos cuentan que usted no ha forzado más sus opciones de poder por no pasar a la historia como el que rompió Coalición Canaria…

“Siempre he defendido a Canarias allá donde me ha tocado, como Madrid o Bruselas, y dentro de Canarias he defendido muy duro a La Palma. Pero, en todo caso, siempre he creído que para obtener beneficios para un territorio -en mi caso, y con el punto de vista regional, para La Palma- era imprescindible una enorme estabilidad de las instituciones y desde La Palma nuestro partido ha contribuido siempre a darle la mayor solidez posible tanto al Gobierno como al Parlamento. Eso tiene un coste, que en mi caso ha sido un coste personal porque podía haber aspirado a otras cosas. En aras del bien común hay renuncias personales que casi nadie valora y muy pocos agradecen, aunque estimo que he hecho lo correcto para obtener lo mejor para Canarias y, en particular, para La Palma. No será sencillo que se repita otra etapa en la que se avance tanto en La Palma en agricultura, ganadería, obras hidráulicas, vivienda, hospitales, centros de enseñanza, medio ambiente, carreteras, etcétera; en definitiva, en la mejora de la calidad de vida de los palmeros aunque ahora estemos en crisis como en todos lados. Eso se ha hecho en un período de 20 años y, por lo tanto, considero que la estrategia que hemos seguido desde nuestro partido en La Palma ha sido acertada para la Isla, aunque a nivel personal uno haya podría haberse lucido más de otra manera”.

-Vamos, que pudo ser candidato a la Presidencia del Gobierno de Canarias.

“Sí, claro, a eso me refiero”.

-En La Palma, los pactos han dejado a su partido bastante tocado en cuanto a cuotas de poder, ¿sintió que su isla era el precio a pagar por el pacto regional?

“Personalmente quiero creer que no, pero la gente de nuestro partido en La Palma cree que sí. Muchos piensan que lo pactos en Canarias no fueron suficientemente defendidos en La Palma. Yo entiendo que sí, pero ese entiendo, lógicamente, tiene un margen porque puedo pensar que no nos han engañado pero si pasa el tiempo sí te puedes convencer que lo han hecho. Aún hay margen para comprobar si eso es así”.

-¿Cómo ve la situación política actual en La Palma?

“El pacto que hay en el Cabildo está funcionando bien, algo que no era fácil porque estamos en una época de crisis y para algunos nosotros teníamos cuernos y rabos y se ha estado demostrando que no es así. En el resto de la isla no hubo un pacto para defender a La Palma, sino para echar a Coalición Canaria y eso ya es muy negativo. La política local palmera a nivel municipal está en una situación inestable y aunque los pactos PP-PSOE duraran cuatro años sería igual de malo porque no hay acuerdos coherentes, racionales”.

-¿Qué balance hace del reciente congreso nacional de su partido?

“Quedé muy contento y de lo más satisfecho y orgulloso porque se ha demostrado que hay una madurez enorme, que hay debate. Yo ya no creo en esos arreglos y apaños que se hacen en la trastienda de los congresos para simular unanimidades y luego el verdadero debate queda aparcado y las minorías no tienen posibilidad de expresarse. Quienes ganaron el congreso bien ganado está y ahora habrá que ayudarles a que trabajen y hagan las cosas bien y se corrijan errores de pasado. Y en ello estamos todos”.

– ¿Fernando Clavijo es un ejemplo de esos cambios en Coalición Canaria?

“Más allá de su impronta personal, si uno atiende al contenido de las ponencias aprobadas en el congreso insular de Tenerife se observa que existe la idea de una reorientación del partido y que ahora es muy necesaria”.

– ¿Hay abierto un debate para elegir candidato de Coalición Canaria a la Presidencia del Gobierno en 2015?

“Hay varias personas que pueden no solo aspirar, sino que reúnen condiciones para serlo. Mi opinión es que nosotros tenemos que centrarnos en la crisis, en actualizar el partido y fortalecerlo. Introducir otros debates sería inoportuno y disparatado, estaría fuera de lugar, no resuelve nada y porque cuando llegue la hora de la verdad ya se verá”.

-Sin nombres entonces…

“Podría dar varios, pero me niego a que ese debate se abra ahora, lo considero disparatado… Hay que dejar de ser personalistas, creo más en las organizaciones y las instituciones. De todos modos, una persona sola no puede hacerlo todo y resolverlo todo, necesita equipos competentes a su alrededor. Lo importante es la orquesta. Con malos músicos no se puede hacer una buena orquesta; en cambio, un director apañado, con buenos músicos, puede hacer un buen concierto”.