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Baja un 93% la llegada a las Islas de menores inmigrantes

Canarias envió a diversas ONG de la Península a muchos menores. / DA

JOSÉ LUIS CÁMARA | Santa Cruz de Tenerife

La crisis no sólo está generando serios problemas en muchos sectores de la población, también ha provocado un drástico cambio en los flujos migratorios. De hecho, en apenas dos años España ha pasado de ser uno de los principales países receptores de inmigrantes, a convertirse en emisor.

Esta nueva tendencia viene refrendada por los números, especialmente los que contabilizan las llegadas de sin papeles. Así, según datos de la Agencia de Control de Fronteras Exteriores (Frontex) de la UE, en las costas españolas la entrada de inmigrantes de forma irregular bajó un 8,5% en el primer semestre de este año, al producirse 1.508 llegadas frente a las 1.649 del primer semestre de 2011.

Más significativa si cabe es la cifra de menores extranjeros no acompañados que han arribado al Archipiélago en los últimos tres años. Según la Dirección General del Menor y la Familia del Gobierno canario, desde 2010 apenas llegaron 139 chicos, la mayor parte de ellos de origen norteafricano. En lo que va de ejercicio, y hasta el pasado 31 de julio, sólo habían llegado seis un 93% menos que en el mismo periodo de 2011, cuando se detuvieron a 81 jóvenes.

En términos globales, de los 601 menores extranjeros no acompañados que tutelaba el Ejecutivo autonómico en 2010, se ha pasado a 192 en la actualidad, un 70% menos. Casi todos se encuentran acogidos en plazas gestionadas por los cabildos insulares, aunque también hay algunos chicos en pisos y hogares de organizaciones no gubernamentales de la Península.

Cierre de centros

Atrás han quedado aquellos episodios dantescos de jóvenes sin papeles hacinados en centros como los de La Esperanza o Tegueste, ahora cerrados; y tampoco hay rastro ya del agrio debate político que situó a Canarias en el epicentro de las disputas entre el Gobierno central y el autonómico, a raíz de la crisis migratoria de 2006 y 2007.

Y es que, según recuerdan desde la Dirección General del Menor y la Familia, el Gobierno regional llegó a tutelar a más de un millar de menores inmigrantes entre febrero de 2008 y noviembre de 2009. La cifra actual de jóvenes irregulares es similar a la contabilizada en agosto de 2006, apenas un mes antes de que se iniciara la gran diáspora de cayucos y pateras, que en apenas un año dejó un saldo de más de 30.000 inmigrantes africanos.

Pese a la crudeza de las cifras, tanto Frontex como la propia Policía y Guardia Civil española prefieren ser cautos y no pueden asegurar que las tendencias migratorias vayan a continuar así los próximos meses, aunque es cierto que parece “casi utópico” que se puedan repetir escenas como las vividas hace un lustro en el Archipiélago.

En este sentido, el director adjunto de la Agencia de Control de Fronteras Exteriores (Frontex) de la UE, Gil Arias, declaraba la semana pasada a Efe que el descenso en la llegada de inmigrantes a España “está en la línea con la tendencia de la Unión Europea, donde también ha habido una disminución importante”. No en vano, el flujo de llegadas en los estados miembros se redujo en más del 50% en el primer semestre de este año, al pasar de 74.200 -entre enero y junio de 2011- a 36.741 en 2012.

Gil Arias consideró que el número de inmigrantes irregulares que llegan a España es “poco significativo” en el conjunto de la UE, ya que es un 7% del total, mientras que los que arriban a Italia representan el 12% y a Grecia el 67%.

Sin embargo, el máximo responsable de Frontex también alerta de que el hambruna y los conflictos bélicos que padecen países como Somalia, Mali, Senegal y especialmente Siria, podrían provocar que muchos refugiados estuvieran planteándose dar el salto a España a través de las costas marroquíes y argelinas.