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El colapso de la ayuda a domicilio retrasa las citas del resto de usuarios

Las UTS, dependientes del IMAS, se han dedicado en exclusiva a atender la ayuda a domicilio. / DA

NATALIA TORRES | Santa Cruz de Tenerife

Los vecinos de Santa Cruz que habían obtenido una cita con los servicios sociales del municipio entre el 24 de julio y el 6 de agosto han visto cancelada su visita a las Unidades de Trabajo Social (UTS) de zona debido al problema surgido con el servicio de ayuda a domicilio y que ha hecho que los trabajadores sociales se dediquen en exclusiva a atender a los mayores con esta prestación y que tras la renuncia de la cooperativa Mararía se han quedado sin este servicio. Según pudo confirmar ayer este periódico, las UTS del Ayuntamiento permanecían atendiendo en exclusiva a los usuarios de la ayuda a domicilio mientras en la puerta figuraba un cartel informando de que entre el 24 de julio y el 6 de agosto las citas concertadas tendrían que pasar a una nueva fecha.

En principio, y según explicaron desde el Instituto Municipal de Atención Social (IMAS), la idea era que incluso las citas previstas para el mes de agosto se retrasaran hasta septiembre, pero finalmente, ayer mismo, se dio la orden de que a partir del lunes se intercalara la atención a los mayores con el resto de personas que necesitan de los servicios sociales del municipio.

Esta medida, aseguraron desde el IMAS, pudo tomarse porque el ritmo al que se está atendiendo a los usuarios del servicio a domicilio, unos 800 hasta ayer ya habían sido citados según el Ayuntamiento, permitirá que las citas que se cancelaron sean atendidas durante el mes de agosto. Para que el retraso no se aún mayor, los trabajadores sociales atenderán por día a más personas de las que atienden habitualmente.

Espera indeterminada

Desde el IMAS no cuantificaron el número de vecinos de Santa Cruz que se han visto afectados por este contratiempo a la hora de ser atendidos por los servicios sociales, una cita por la que, en algunos casos, se puede llegar a esperar hasta un mes, como por ejemplo en la UTS de Ofra, que con tres trabajadores sociales, atiende a una media de 10 personas por día. Los motivos por los que los vecinos se dirigen a las UTS van desde la solicitud de ayudas básicas como la de alimentos o pagos de recibos, hasta la petición de servicios como la propia ayuda a domicilio.

Empresas desbordadas

Desde el PP se criticaba ayer la improvisación con la que se ha actuado desde el Ayuntamiento para paliar la situación surgida por la renuncia de Mararía: “Desde el momento en el que la cooperativa no aceptó la renovación anual del contrato, tal y como había venido sucediendo hasta ahora, ya se sabía que habría problemas”, señaló el edil popular, Óscar García. El concejal, miembro de la Comisión de Asuntos Sociales del Ayuntamiento de Santa Cruz, alertó de que la situación de los mayores no podrá evaluarse en su totalidad al menos hasta el lunes: “Hay muchas personas con las que aún no se han puesto en contacto y algunas de las empresas con las que se está contratando ya han comunicado que tienen lleno su cupo de atención”.

Según García, al menos cuatro de las 13 empresas a las que el IMAS está dirigiendo a los usuarios de la ayuda a domicilio para que contraten el servicio, informaban ayer de que ya tenían su cupo de atención completo. “Sólo Eulen, que es una empresa grande, ha asumido 140 mayores, pero las más pequeñas ya están completas”.

Trabajadores afectados

Mientras, los trabajadores siguen con su lucha, aunque las noticias son cada vez menos alentadoras. Según confirmó el secretario de la Federación de Servicios Públicos de UGT, Fran Baute, Mararía no ejecutará despidos individuales, puesto que “esta fórmula podría hacer que perdieran el derecho a ser subrogados en caso de ganar la demanda que han interpuesto contra el Ayuntamiento de Santa Cruz”. Baute explicó que “se tendrá que llevar a cabo un despido colectivo, lo que retrasará aún más una posible solución” para este asunto.

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Usuarios

Los criterios por los que los mayores con la prestación de ayuda a domicilio están siendo atendidos están haciendo que muchos de ellos se encuentren aún esperando por esta ayuda, y se atiende antes a los más vulnerables. El IMAS aseguraba que ayer que ya se habían citado a 800, lo que no implica que reciban el servicio, sino que deben acudir a las UTS de su zona para recibir la documentación y hacer la contratación. “La realidad es que más de 800 mayores siguen sin tener ayuda a domicilio”, denunciaba el representante sindical de los trabajadores, Fran Baute, quien aseguró que el miércoles unos 30 usuarios que no habían recibido notificación alguna de la suspensión del servicio se concentraron ante las puertas de la sede de Mararía, exigiendo que se les prestara el servicio que tenían asignados. Para Baute, “esto es una muestra de lo mal que lo ha hecho el Ayuntamiento, con un alcalde que no ha salido a dar la cara ante sus vecinos”.

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