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El tesoro mejor guardado del Loro Parque

[apunte]Los dos amplios laboratorios de la clínica y el quirófano están equipados con instrumentos de intervención de primer nivel mundial. / MOISÉS PÉREZ[/apunte]

LUIS F. FEBLES | Puerto de la Cruz

Ellos no se quejan. No padecen las largas listas de espera de los hospitales públicos ni los efectos del copago sanitario. Contonean sus alas al paso de los más curiosos y realizan ejercicios imposibles ante la atenta mirada de las miles de personas que visitan el zoo. Detrás de la belleza de sus jardines y del ecosistema animal que hace grande a Loro Parque, emerge uno de los tesoros menos conocidos, y que hace posible el caudal de vida que inunda este parque: la clínica y su laboratorio veterinario.

Sus veterinarios y biólogos se convierten en los auténticos guardianes de la salud apoyados en unas instalaciones que aseguran el tratamiento y el seguimiento sanitario de las diferentes especies. Loros, pingüinos, tigres y gorilas, entre otros, son algunos de los curiosos pacientes que se pueden encontrar en las salas de espera de esta singular clínica veterinaria.

De la mano del doctor y director de la clínica Loro Parque, David Perpiñán, DIARIO DE AVISOS se adentra por un día en el corazón sanitario del parque. El primer paso y parada obligatoria es el laboratorio. Aquí el equipo de especialistas analiza principalmente tres elementos: muestras de ADN animal, la sangre y el estado del agua. “A cada especie le hacemos las pruebas correspondientes para saber si sus órganos funcionan bien. Luego, en la zona de microbiología cultivamos las bacterias que pueden hacer daño a los animales para comprobar su evolución; la campana estéril o una especie de estufa, son algunos de los aparatos más utilizados”, explica el veterinario. Además, apunta que las pruebas de ADN son fundamentales para verificar si se trata de machos o hembras ya que como indica el facultativo, “con más de 4.000 loros siempre pueden existir errores”.

Sala de operaciones

La siguiente parada son los quirófanos. El parque cuenta con dos salas de operaciones que atienden una media de 20 procedimientos al día. Una de las intervenciones más comunes son las endoscopias, como la realizada a un kea, de la familia de los loros. “Mediante esta intervención se determina el sexo del animal y se visualiza a través de la cámara su aparato reproductor. Además de consistir en procedimientos rápidos, sirve para valorar si hay algún tipo de anomalía”, destaca Perpiñán. Para animales de dimensiones considerables el procedimiento de actuación se traslada al lugar donde se encuentran. Así, mediante dardos anestésicos, con una cánula localizada en los laterales y dirigido principalmente a especies de grandes dimensiones, se duerme al animal para un mejor manejo de la situación y una óptima actuación. La anestesia para leones marinos es una de las partes más complicadas dentro del procedimiento de intervención. “Se trata de animales que tienen más riesgo, pero con los últimos estudios se ha ahondado más en esta cuestión y cada vez se encuentran mezclas anestésicas más efectivas; continuamente compartimos conocimientos y publicaciones que nos sirven para complementar y estar a la última en nuevas prácticas”, apunta.

Rayos X y necropsia

La sala de rayos X es otro de los recursos empleados por los veterinarios. Toda clínica que se precie tiene que tener una completa farmacia, y Loro Parque no iba a ser menos. Incluso, de uno de los múltiples cajones en los que se guardan los antibióticos, vacunas y demás pócimas sanadoras, David Perpiñán saca un extraño aparato, fundamental a la hora de detectar el posible dolor de un animal: la cámara térmica. “Este aparato sirve para localizar el posible dolor en una zona determinada dado que aumenta el calor respecto a otras zonas del cuerpo. Un aumento de temperatura puede señalarnos dónde está el dolor; los animales no nos dicen qué les pasa y sin duda es una herramienta clave que nos ayuda a mejorar y calmar las posibles afecciones del paciente en cuestión”.

La última parada, en todos los sentidos, es la sala de necropsia. Cuando un animal muere se traslada a este espacio para proceder a la autopsia. Durante este paso de exploración se verifican las causas de la muerte del animal y se extraen los tejidos que serán guardados en una máquina dedicada a tal fin. Posteriormente, el paciente sale del zoo y es incinerado en un lugar determinado, nunca dentro del parque. Otro lugar importante dentro de este complejo son las habitaciones en las que los animales permanecen ingresados hasta su total recuperación y su posterior integración al grupo, una readaptación que, en el caso de ciertas especies, puede presentar alguna dificultad. “Es como en la serie americana CSI: se investigan las causas de la muerte”, comenta Perpiñán en tono jocoso.

Normalmente todas las pruebas se realizan en el laboratorio del zoo, pero hay algunas más concretas que se desvían a centros especializados. “Existen determinadas pruebas que por rentabilidad para nosotros es mejor derivar a otros centros europeos”, apostilla.

Conservación y desarrollo

Actualmente, Loro Parque perfila la construcción de un nuevo laboratorio más moderno y equipado que el primero, incluso, la clínica baraja también la posibilidad de adquirir un quirófano para peces. Este futuro equipamiento no tardará mucho en ponerse en funcionamiento ya que en unas semanas estará completamente terminado para su utilización. Loro Parque sigue cumpliendo una de las máximas que caracterizó a esta empresa desde sus inicios: la salud, la conservación y el bienestar de sus animales.

[apunte]Patología
Loro Parque cuenta con una pieza veterinaria fundamental en un laboratorio: la figura del patólogo. Así, se trata del único zoo en España que cuenta con los servicios de una patóloga, encargada de cortar y analizar el tejido del animal, entre otras funciones. Como si se tratara de diapositivas, el director de la clínica Loro Parque muestra algunos restos de tejido animal que son conservados tras su muerte. La patóloga del zoo realiza un trabajo fundamental dentro del organigrama clínico del parque. Cuatro veterinarios forman este gran equipo.[/apunte]